La conclusión es clara para un país a veces perdido en su propia niebla metafísica. En las primeras elecciones de la era Merkel sin Merkel, la canciller alemana ha terminado por ganar aunque su partido democratacristiano haya obtenido los peores resultados desde la Segunda Guerra Mundial. Al final, se ha impuesto el candidato con mayor parecido a la mujer que ha dado la gran lección política del siglo XXI: el valor de hacer lo correcto aunque sea impopular.
En este concurso electoral de parecidos ha terminado por imponerse el socialdemócrata Olaf Scholz precisamente por haber ofrecido el mayor grado de continuidad con respecto a los últimos 16 años en Alemania. Empezó la campaña en tercera posición y ha terminado superando… Ver Más


