Giro en Europa del Este: Fico se acerca a Ucrania y abre la puerta a su adhesión a la UE

El aparente cambio de postura del primer ministro eslovaco, Robert Fico, respecto a Ucrania marca un punto de inflexión en una relación hasta ahora caracterizada por la desconfianza. Según el propio presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, Bratislava respaldará la adhesión ucraniana a la Unión Europea, en un movimiento que redefine las posiciones dentro del bloque comunitario y reconfigura el tablero diplomático en plena guerra con Rusia.

Las relaciones entre Kiev y Bratislava han atravesado episodios de alta tensión en los últimos meses, especialmente por disputas energéticas vinculadas al oleoducto Druzhba y por decisiones unilaterales de Eslovaquia, como la suspensión de suministros eléctricos y de combustible hacia Ucrania. En ese contexto, Fico se había alineado en varios momentos con la postura del líder húngaro Viktor Orbán, adoptando un enfoque más crítico con las políticas europeas de apoyo a Kiev.

Sin embargo, la reciente conversación telefónica entre ambos líderes parece haber abierto una nueva etapa. Zelenski afirmó que “era importante escuchar que Eslovaquia apoya la adhesión de Ucrania a la UE y está dispuesta a compartir su propia experiencia del proceso de adhesión”, una declaración que sugiere un respaldo explícito a una de las principales aspiraciones estratégicas de Ucrania.

Por su parte, Fico confirmó en redes sociales el cambio de tono, aunque con matices. “Aunque tenemos puntos de vista diferentes en algunas cuestiones, compartimos un interés común en unas buenas relaciones amistosas entre Eslovaquia y Ucrania”, señaló, subrayando un enfoque pragmático más que ideológico.

La clave: la adhesión a la Unión Europea

El respaldo eslovaco a la adhesión de Ucrania a la Unión Europea no es un detalle menor. En un proceso que requiere unanimidad entre los Estados miembros, cada apoyo cuenta, especialmente cuando proviene de países que han mostrado reticencias previas.

Eslovaquia, como país que vivió su propio proceso de integración europea, puede desempeñar un papel relevante como intermediario técnico y político. El hecho de que Fico se muestre dispuesto a “compartir su experiencia” apunta a una posible implicación más activa en el camino europeo de Kiev.

Este giro también se produce en un momento en que la influencia de posiciones más escépticas dentro de la UE podría estar debilitándose, especialmente tras los cambios políticos en países clave del centro de Europa.

Más allá de la cuestión europea, uno de los elementos más significativos del cambio de postura de Fico es su declaración en Facebook sobre el proceso de paz. “No es posible ningún acuerdo de paz en el conflicto militar con la Federación Rusa sin el consentimiento de la parte ucraniana”, afirmó el líder eslovaco.

Esta afirmación refuerza la legitimidad de Kiev como actor central en cualquier negociación con Rusia y se alinea con la posición defendida por Ucrania y sus aliados occidentales: que cualquier acuerdo debe contar con el consentimiento explícito del país afectado.

El matiz es relevante porque introduce una diferencia respecto a discursos anteriores más ambiguos o críticos con la estrategia ucraniana. Sin abandonar del todo su equilibrio político, Fico parece recalibrar su postura hacia un terreno más compatible con el consenso europeo, ahora que el húngaro Orbán saldrá del poder en Budapest.

Equilibrio interno y presión externa

El movimiento de Fico no puede entenderse sin considerar su contexto interno. El primer ministro eslovaco ha tratado de mantener una línea política que equilibre sus compromisos con la UE y la OTAN con un electorado en parte escéptico respecto al apoyo a Ucrania. Esta dualidad ha generado una política exterior oscilante, en ocasiones contradictoria.

Al mismo tiempo, factores externos también influyen. La evolución del conflicto, las tensiones energéticas y los cambios en el liderazgo político de países aliados han modificado el entorno en el que Bratislava toma decisiones.

El acercamiento a Kiev puede interpretarse, en este sentido, como un intento de reposicionamiento estratégico más que como un cambio ideológico profundo.

El próximo encuentro entre Zelenski y Fico será en el marco de la Cumbre de la Comunidad Política Europea en Ereván (Armenia) será una prueba concreta de este nuevo clima diplomático. Ambos líderes han aceptado invitaciones mutuas para visitar Kiev y Bratislava, lo que sugiere una voluntad de institucionalizar el acercamiento.

La cumbre, que reúne a decenas de líderes europeos, ofrece un escenario propicio para escenificar este cambio y avanzar en temas clave como la seguridad regional, la էներգía y la ampliación de la UE.

Pese al tono positivo, el cambio no implica una alineación total. Fico ha dejado claro que persisten diferencias en cuestiones relevantes, y su historial reciente —incluyendo el bloqueo de sanciones europeas o la suspensión de ayuda militar— sigue pesando en la percepción de su política exterior. @mundiario