Hacia una economía de guerra

En el teatro ucraniano, las tropas rusas siguen con su disperso y pertinaz régimen de bombardeos , para fijar a las ucranianas en distintos frentes (entre otros Jarkov, Zaporiyia―Dnipropetrovk y Mikolaiv). Los principales esfuerzos ofensivos se dirigen hacia Sloviansk―Kramatorsk y Bajmut. La prioridad de la acción rusa, en suma, sigue siendo lograr el dominio del oblast de Donetsk. La parte ucraniana incrementa su ofensiva dialéctica pregonando una potente contraofensiva en la zona de Jersón , bien que no se den recuperaciones territoriales apreciables. El propio Zelenski sigue proclamando la recuperación de territorios sin concretarlos. A no ser que siga refiriéndose a aquellas zonas que, ya hace meses, las tropas rusas abandonaron para poder concentrase en las operaciones en el Donbass (o a la Isla de las Serpientes ). Asimismo, con altavoz británico, se «imputa» a Rusia estar reforzando e incrementando medidas de seguridad en los territorios ocupados en el sur del teatro. Eso no es, necesariamente, un signo de debilidad sino también de la conveniencia de consolidar lo alcanzado, para favorecer la concentración de esfuerzos donde se pretenda dinamizar las operaciones (el Donbass). Tan elaborado trasiego de «noticias» parece encuadrarse en una campaña propagandística de Kiev con dos finalidades esenciales. Una, elevar la moral de sus tropas con supuestos éxitos. Y dos, paralizar la creciente percepción entre los países de la OTAN de que su enorme esfuerzo económico-militar en favor de Ucrania está cayendo en saco roto. Percepción agravada por la sensación de ineficacia de las sanciones a Rusia (tras el sexto paquete europeo ), así como por la idea de un efecto bumerán que está hundiendo nuestras economías sin que se otee el final del túnel. Así, crece el temor a que Putin cierre el grifo de su gas. Lo que, incluso, ha llevado a la Comisión Europea a abordar un plan para «ahorrar gas para un invierno seguro». Se trataría de prepararse para poder pasar, rápidamente, de las meras recomendaciones a las medidas obligatorias restrictivas en los países de la UE. En otros términos, concienciar a los europeos sobre la alta probabilidad, especialmente en el esencial sector energético, de implantar una economía de guerra. SOBRE EL AUTOR PEDRO PITARCH (r) El autor es teniente general retirado del Ejército de Tierra. Fue jefe del Eurocuerpo y de la Fuerza Terrestre y director general de Política de Defensa en el Gobierno de Zapatero. Ocupó la jefatura de la División de Estrategia y Cooperación Militar del Estado Mayor de la Defensa, así como de la División de Logística del Mando Supremo de la OTAN.