Haití, como siempre

Desde que el primero de enero de 1804, unos esclavos en rebeldía declarasen la independencia de la primera república negra en el mundo, la historia de Haití ha estado siempre marcado por una violencia extrema. En el país más pobre de América Latina –ejemplo perfecto de todo el sufrimiento que puede generar un Estado fallido– la vida no vale nada. Ni tan si quiera la del presidente Jovenel Moïse, acribillado con nocturnidad y alevosía en su residencia de Puerto Príncipe.

La suerte de este antiguo capataz de plantación, más conocido como ‘Banana Man’, forma parte de esa siniestra tradición tan haitiana por la que el asesinato es considerado como una herramienta de cambio político. De nada han servido colosales esfuerzos como… Ver Más