Hazaña histórica de Benjamín Noval: emula a Evenepoel con un doblete de oro en Montreal

El ciclismo español ha asistido en las faldas del Mont-Royal a una de las mayores exhibiciones de precocidad y autoridad deportiva de las últimas décadas. Benjamín Noval rubricó este jueves una gesta reservada únicamente a los elegidos al proclamarse campeón mundial júnior en ruta en los Campeonatos del Mundo de Montreal. Con este triunfo descomunal, el ciclista asturiano selló un doblete de oro tras haber conquistado días antes la corona contrarreloj, un hito que nadie lograba en la categoría desde la exhibición de Remco Evenepoel en 2018.

La consagración del corredor de Pola de Laviana llegó tras superar un trazado exigente de 134 kilómetros y nada menos que 2.690 metros de desnivel acumulado en el durísimo circuito canadiense. El hijo del mítico gregario profesional Benjamín Noval González confirmó en el asfalto la vitola de gran favorito con la que partía la delegación nacional, ejecutando una carrera inteligente, madura y rematada con un ataque incontestable.

La ofensiva definitiva del ciclista de 17 años se produjo a 30 kilómetros de la línea de meta, en un momento clave de desgaste colectivo. Noval desató un cambio de ritmo demoledor en las rampas de Mont-Royal que dinamitó el grupo de cabecera y le permitió marcharse en solitario hacia la gloria, cruzando el arco final con un tiempo de 3 horas, 23 minutos y 35 segundos.

Por detrás del recital del corredor español, la medalla de plata correspondió al francés Simon Defrance, que entró en meta a 42 segundos del campeón con un registro de 3:24:17. El último cajón del podio mundialista fue para el sueco Elias Wändel, quien se colgó el bronce a más de dos minutos del asturiano tras imponer su golpe de riñón en un selecto esprint del grupo perseguidor.

La actuación del resto del combinado nacional completó una jornada de enorme aprendizaje y desgaste sobre el firme de Montreal. Raúl López finalizó en la 27ª plaza tras ceder casi tres minutos respecto al vencedor, mientras que Aitor Martínez cruzó en la posición 42ª a más de seis minutos de Noval y Luca Martínez se vio forzado a abandonar por problemas físicos.

Serenidad táctica y la gestión del pulso en solitario

Tras recibir su segundo maillot arcoíris de la semana, el propio Noval explicó los pormenores tácticos de una fuga que pasará a los libros dorados del ciclismo de cantera. El asturiano reconoció que afrontó la jornada con absoluta tranquilidad mental, manteniendo la mente fría y ejecutando a la perfección la estrategia acordada con el cuerpo técnico de la Real Federación Española de Ciclismo.

«Eran 130 kilómetros y la subida al final se pegaba, pero una vez se lanzó la carrera el tiempo se recortó bastante rápido y cuando una vez llegué delante y veía que era el momento, decidí de atacar y darlo todo hasta la meta», detalló el flamante campeón, consciente de que su mayor baza residía en su extraordinaria capacidad para sostener ritmos elevados en esfuerzo individual.

La última vuelta puso a prueba su entereza psicológica cuando Defrance rodaba a solo treinta segundos de su rueda. Noval gestionó el esfuerzo regulando los vatios con precisión milimétrica, sabiendo que en el mano a mano directo sobre un terreno favorable su potencial de contrarrelojista le confería una ventaja psicológica determinante para sentenciar el oro.

La dimensión histórica del doblete sitúa al prodigio de Pola de Laviana en el radar de las grandes estructuras del World Tour. Igualar la proeza de Evenepoel en Innsbruck refleja un techo competitivo descomunal para un corredor con ADN ciclista que aúna potencia en el llano, agilidad en la media montaña y una determinación impropia de su juventud.

Benjamín Noval despide los Mundiales de Montreal encumbrado como la mayor promesa del pelotón internacional en 2026. Con dos medallas de oro al cuello y un maillot arcoíris que simboliza el relevo generacional del ciclismo español, el asturiano regresa a casa convertido en leyenda viva de las categorías inferiores y con el futuro a sus pies.@mundiario