Israel y Marruecos han decidido dar un nuevo salto en la normalización de sus relaciones diplomáticas. Los ministros de Exteriores de ambos países, Gideon Saar y Nasser Bourita, acordaron este miércoles en Nueva York elevar sus respectivas misiones diplomáticas al rango de embajadas y nombrar embajadores, en una reunión auspiciada por el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz.
El anuncio supone profundizar en la relación restablecida en 2020 en el marco de los Acuerdos de Abraham. Hasta ahora, Rabat y Tel Aviv mantenían sus vínculos mediante oficinas de enlace, no a través de embajadas plenamente constituidas. La decisión anunciada supone, por tanto, una institucionalización mayor de la relación, aunque su ejecución todavía está pendiente.
La coincidencia temporal añade relevancia al movimiento diplomático. El acercamiento entre Marruecos e Israel se formaliza mientras España afronta una de las mayores crisis migratorias de su historia reciente en Ceuta, después de la entrada masiva de decenas de miles de personas desde territorio marroquí a finales de julio. La reunión de Nueva York tuvo un formato trilateral: Saar y Bourita se sentaron con Waltz como anfitrión y representante de Estados Unidos ante la ONU. Después, los ministros israelí y marroquí mantuvieron una reunión bilateral para concretar los siguientes pasos.
El Gobierno israelí presentó el encuentro como parte de una serie de medidas destinadas a elevar las relaciones entre ambos países. El calendario contempla además visitas mutuas de alto nivel durante los próximos meses, una señal de que el objetivo no se limita al intercambio de embajadores.
El papel estadounidense no es baladí. Washington fue decisivo en la normalización de 2020 y, en el caso marroquí, vinculó aquel proceso al reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. La nueva reunión vuelve a situar a Estados Unidos como acompañante de la relación entre Rabat y Tel Aviv. El anuncio se produce, además, un día después del sexto aniversario de los Acuerdos de Abraham, cuyo proceso de normalización impulsado durante el primer mandato de Donald Trump incorporó a Marruecos junto a Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Sudán.
Más vuelos y acuerdos económicos
El acercamiento diplomático llega acompañado de una agenda económica concreta. Israel y Marruecos se han comprometido a completar antes de finales de 2026 dos acuerdos destinados a proteger las inversiones y evitar la doble imposición.
El objetivo es facilitar las inversiones recíprocas y ampliar las relaciones comerciales entre ambos países. A ello se suma la decisión de incrementar las conexiones aéreas, incluyendo vuelos operados por compañías marroquíes. También se prevén nuevas visitas de responsables políticos de alto nivel.
La dimensión económica se suma así a una cooperación que durante los últimos años se ha extendido a ámbitos como la defensa, la seguridad y la tecnología. El paso de las oficinas de enlace a embajadas supone dar una estructura diplomática más estable a esa relación.
Una relación que sobrevivió a la guerra de Gaza
El acercamiento entre Rabat y Tel Aviv no ha estado exento de tensiones. La guerra de Gaza colocó al Gobierno marroquí ante un escenario especialmente delicado por la posición de su opinión pública y por su pertenencia al mundo árabe. Pese a ello, la normalización iniciada en 2020 no se rompió. El acuerdo anunciado ahora indica que ambos gobiernos pretenden seguir desarrollando la relación bilateral pese al contexto regional. Israel ha presentado el nuevo paso como una continuación de los compromisos asumidos con los Acuerdos de Abraham.
La cooperación militar también ha adquirido peso durante estos años, con adquisiciones marroquíes de tecnología y sistemas de defensa israelíes y una creciente colaboración en materia de seguridad. Ese vínculo estratégico se ha desarrollado en paralelo al fortalecimiento de las relaciones de Rabat con Washington.
El calendario convierte el anuncio de Nueva York en un elemento especialmente relevante para España. Marruecos mantiene con Israel una relación cada vez más estructurada al mismo tiempo que el Gobierno de Pedro Sánchez afronta una crisis con Rabat por la entrada masiva registrada en Ceuta el 30 y 31 de julio.
La investigación abierta en la Audiencia Nacional trata precisamente de esclarecer cómo se organizó aquella movilización y quién pudo coordinarla y financiarla. La jueza María Tardón ha reclamado a Policía Nacional, Guardia Civil y Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que profundicen en la identificación de posibles participantes y en las comunicaciones y recursos utilizados. @mundiario
