La figura, según el artículo 170 del Código Nacional de Policía, permite de manera transitoria que el Ejército salga a las calles, como parte de las medidas de contención y ante la imposibilidad de la Policía de controlar el orden público y garantizar tanto la marcha pacífica, como la seguridad ciudadana.
El mandatario colombiano afirmó que la figura es constitucional, pero hay quienes cuestionan su conveniencia, como el abogado y experto en seguridad, Jairo Libreros: «Por asistencia militar se entiende que, eventualmente, el ejército pueda acompañar a los miembros de la policía para darles seguridad, pero ellos no pueden hacer nada: ni requisarte, ni revisar papeles, ni nada. La figura debe ser concertada con cada alcalde; el Ejército no tiene ese rol constitucional, eso es militarizar la seguridad ciudadana, como medida disuasiva. El presidente Duque solo puede hacer la declaración verbal, no puede sacar un decreto, sería inconstitucional».
En las redes sociales y entre seguidores del gobierno empezó a circular la petición para que el presidente Duque declare la conmoción interior, que bien podría ser la figura a la que realmente apunta la decisión de sacar al ejército a las calles, que el sábado en la noche empezó a hacer presencia en ciudades como Manizales y Chinchiná, en Caldas, departamento cafetero.
El sábado en la noche la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, afirmó que no ha solicitado ninguna militarización y que, a pesar de las dificultades del día, todo está bajo control de la policía. «La movilización pacífica fue mayoritaria y vibrante en Bogotá. Algunos actos vandálicos aislados obligaron la intervención policial. No se requiere, ni he solicitado, ninguna militarización», aseguró la alcaldesa de la capital de Colombia.
Igualmente lo hizo el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, quien dijo que «Medellín no solicitará asistencia militar adicional en el marco de las movilizaciones actuales. Agradecemos al Ejército seguir acompañando las tareas de protección de infraestructura crítica en la periferia y zonas rurales de la ciudad».
Noches de terror
El vandalismo en Bogotá no fue menor. Buses y estaciones de Transmilenio, la red de transporte masivo, fueron destruidas. Hubo saqueos en supermercados del centro de la ciudad y el emblemático Teatro Colón fue atacado por vándalos, en un gran desenfreno de violencia.
Mientras tanto, al norte, en una conocida y tranquila zona residencial de la clase media capitalina por la que nunca pasan manifestaciones y es raro que sucedan enfrentamientos con la fuerza pública, sus habitantes vieron cómo miembros de la policía lanzaban piedras y disparaban contra los manifestantes, y estos a su vez respondían, convirtiendo el sector en otro escenario de confrontación y violencia, como lo evidencian muchos videos de residentes. En otros puntos de la capital se realizó pacíficamente la marcha, aunque al final hubo enfrentamientos y vandalismo también.
En Bogotá, el balance de la jornada y los tres días previos de protestas deja un saldo de 72 civiles y 89 policías heridos, además de millonarias pérdidas económicas por las actos de vandalismo de delincuentes infiltrados entre los manifestantes, en su mayoría pacíficos.
¿Guardar militares y reforma?
Y si bien en muchas ciudades del país los colombianos salieron a protestar contra la reforma tributaria –con la que se busca recaudar 6.300 millones de dólares- y se unieron a las marchas de 1 de mayo, la ciudad que mayor violencia ha padecido en estas jornadas ha sido Cali, la tercera ciudad más importante del país y que en la noche del viernes vivió unas horas de horror y muerte por cuenta de los excesos de las fuerzas del orden, de algunos manifestantes y de vándalos. Aún no son claras las cifras de muertos, que organizaciones de derechos humanos dicen que fueron 10, con dos menores entre ellos, mientras fuentes oficiales hablan de tres personas muertas en los disturbios. La información aún no es clara.
Lo que sí fue evidente fue que la ciudad fue un campo de guerra, como lo dejaron ver los videos subidos a las redes sociales por ciudadanos que, desde las ventanas de sus apartamentos y atrincherados registraban los hechos. Por redes sociales rodaron toda la noche grabaciones caseras mostrando el ataque de la policía a manifestantes, con disparos a quemarropa, imágenes de muertos en las calles por disparos, destrucción. El sábado la ciudad marchó en paz, pero en la noche nuevamente empezaron los enfrentamientos.
El ambiente de protesta se mantiene, a pesar de los anuncios del presidente de que habrá modificaciones al texto de la reforma tributaria y ya se empiezan a filtrar puntos de ajuste y una nueva redacción. Sin embargo, el sábado en la noche el comentario irónico que rodaba es que el mandatario en vez de sacar a los militares ha debido guardar la reforma. Algunos analistas consideran este será un factor adicional para la protesta y, de darse enfrentamientos, el peor de los escenarios.



