Joaquin Buckley: del KO más viral a jugarse el ‘hype’ en la UFC

Joaquin Buckley aprendió que en la UFC hacerse viral puede ser mucho más sencillo que mantenerse en la cima. En octubre de 2020 protagonizó uno de los nocauts más espectaculares de la historia reciente de las artes marciales mixtas, una acción que recorrió las redes sociales y convirtió su nombre en una referencia instantánea para millones de aficionados. Seis años después, aquella patada sigue formando parte de los grandes momentos de la compañía, pero el estadounidense llega a su combate ante Mike Malott con una realidad diferente: necesita volver a ganar para demostrar que su potencial mediático todavía puede transformarse en aspiraciones deportivas de primer nivel.

La imagen que lo cambió todo parecía sacada de una película de acción. Durante su enfrentamiento con Impa Kasanganay, Buckley lanzó una patada giratoria a la cabeza de su rival mientras este le sujetaba una pierna. El golpe entró con una precisión extraordinaria y dejó a Kasanganay tendido sobre la lona. No fue simplemente un nocaut contundente: la dificultad técnica de la maniobra, la velocidad de ejecución y el contexto de la acción la convirtieron en un fenómeno viral. La UFC encontró una imagen perfecta para promocionar su espectáculo y Buckley pasó de ser un peleador conocido dentro del circuito a convertirse en uno de los protagonistas de una secuencia que muchos aficionados recuerdan incluso sin seguir habitualmente las MMA.

Sin embargo, un momento extraordinario no garantiza una carrera extraordinaria. Buckley ya había demostrado que tenía potencia, explosividad y capacidad para generar intercambios peligrosos, pero también necesitaba transformar esas virtudes en regularidad frente a rivales cada vez más exigentes. Su trayectoria posterior tuvo altibajos, con derrotas que frenaron su progresión y victorias que le permitieron reconstruir su reputación. El estadounidense aprendió a competir con mayor consistencia y encontró en el peso wélter una oportunidad para relanzarse. A partir de 2023 comenzó una etapa especialmente productiva que lo llevó a acumular seis victorias consecutivas y a acercarse a las conversaciones sobre los principales aspirantes de la división.

Aquella racha no se construyó únicamente con exhibiciones espectaculares. Buckley derrotó a Vicente Luque, Nursulton Ruziboev y Stephen Thompson, entre otros rivales, antes de cerrar 2024 con una victoria por interrupción médica ante Colby Covington. El triunfo sobre Thompson, especialista en el combate de pie, confirmó que su pegada podía castigar también a oponentes experimentados y técnicamente solventes. Frente a Covington, además, demostró que podía sostener un combate de alta exigencia física y encontrar oportunidades para imponer su potencia. Durante esos meses, el estadounidense dejó de ser solamente el autor de una patada viral para convertirse en un aspirante que parecía haber encontrado continuidad competitiva.

El problema apareció cuando el nivel de oposición volvió a elevarse y sus debilidades comenzaron a pesar tanto como sus virtudes. Buckley perdió por decisión unánime ante Kamaru Usman en junio de 2025 y volvió a caer, también por decisión, frente a Sean Brady en mayo de 2026. Dos derrotas consecutivas después de una larga racha de victorias alteraron su posición dentro de la categoría y frenaron el impulso que había construido. Lo más preocupante no fue únicamente el resultado, sino la dificultad para imponer su ofensiva cuando los rivales consiguieron neutralizar sus ataques y llevar el combate a terrenos menos favorables para él. La potencia sigue ahí; la pregunta es si puede acompañarla con las herramientas tácticas necesarias para superar a la élite.

Mike Malott, una prueba para recuperar el rumbo

El enfrentamiento de este sábado en Edmonton representa una oportunidad para cambiar esa percepción. Buckley se medirá al canadiense Mike Malott en el combate estelar de UFC Edmonton, una cita que enfrenta a dos peleadores en momentos distintos. Malott llega con cuatro victorias consecutivas y ha consolidado su posición gracias a un estilo más completo, capaz de combinar el golpeo con el derribo y el trabajo de suelo. Según MMA Mania, el principal interrogante de Buckley pasa por su respuesta ante rivales que pueden neutralizar sus ofensivas mediante la lucha y las transiciones al suelo. La pelea no se reduce, por tanto, a comprobar quién golpea más fuerte, sino a descubrir si el estadounidense ha corregido las limitaciones que quedaron expuestas en sus últimas apariciones.

Malott no necesita entrar en un intercambio descontrolado para tener opciones. Su kickboxing le permite trabajar desde la distancia, utilizar las patadas para limitar las entradas de Buckley y seleccionar los momentos en que puede acercarse. Además, cuenta con recursos de jiu-jitsu brasileño y una capacidad de lucha que puede resultar determinante si consigue derribar al estadounidense. Para Buckley, el desafío será encontrar el modo de acortar distancias sin lanzarse de manera previsible, mantener una posición que le permita golpear con potencia y evitar que el combate se convierta en una sucesión de defensas desesperadas. Su explosividad puede cambiar la pelea en un instante, pero necesita construir las condiciones para que ese instante llegue.

El golpeo sigue siendo su mayor argumento. Buckley acumula quince victorias por nocaut o nocaut técnico en su carrera profesional, una cifra que explica por qué continúa siendo un adversario peligroso incluso después de dos derrotas. Tiene fuerza, velocidad y una capacidad notable para castigar cuando encuentra el ángulo adecuado. Sin embargo, en las MMA modernas no basta con disponer de un arma excepcional: los contendientes mejor preparados trabajan para impedir que el rival llegue a utilizarla. Su reto consiste en incorporar más paciencia, mejorar la gestión de la distancia y utilizar combinaciones que no lo dejen expuesto a un derribo. Si consigue que Malott dude antes de entrar a luchar, su potencia puede recuperar el protagonismo.

La dimensión mediática de Buckley también merece una lectura más precisa. Decir que ha perdido el ‘hype’ no significa que haya dejado de ser un luchador reconocible ni que su carrera esté agotada. Su nocaut ante Kasanganay continúa siendo una de las imágenes más recordadas de la UFC y su reciente trayectoria incluye victorias importantes contra nombres relevantes. Lo que se ha debilitado es la sensación de que estaba a un paso de disputar una oportunidad por el título. Después de seis triunfos consecutivos, las derrotas ante Usman y Brady lo devolvieron a una posición en la que necesita demostrar que puede adaptarse y ganar a rivales que conocen sus puntos fuertes. La notoriedad permanece, pero la credibilidad como aspirante debe reconstruirse dentro del octágono.

Por eso, el combate contra Malott tiene una importancia que supera la estadística de una nueva victoria o derrota. Un triunfo permitiría a Buckley cortar su mala racha, recuperar confianza y volver a mirar hacia la parte alta de la división wélter. Una derrota, en cambio, profundizaría las dudas sobre su capacidad para superar a los peleadores que pueden combinar el golpeo con la lucha. No supondría el final de su carrera, pero sí obligaría a revisar las expectativas que despertó durante su mejor momento. La UFC necesita figuras capaces de generar espectáculo, aunque la organización también premia la continuidad de los resultados cuando se acercan las conversaciones por el campeonato. Buckley debe demostrar que todavía puede reunir ambas condiciones.

La historia de Joaquin Buckley resume una de las grandes paradojas del deporte convertido en contenido viral: el mundo puede recordar para siempre una acción, pero las carreras se sostienen con lo que ocurre después. Su patada contra Kasanganay le otorgó una imagen inmortal, mientras su racha de victorias de 2023 y 2024 le abrió una puerta hacia la élite. Ahora, las derrotas han detenido ese ascenso y le exigen algo más complejo que repetir un golpe espectacular. Ante Mike Malott necesita demostrar que puede pensar, adaptarse y competir durante todos los asaltos, incluso cuando el rival consigue neutralizar sus mejores armas. Porque en la UFC el ‘hype’ puede nacer en un segundo, pero solo las victorias permiten mantenerlo. @mundiario