Jon Rahm ha decidido poner fin a su aventura en LIV Golf después de tres temporadas. El golfista español, uno de los grandes fichajes del ambicioso proyecto financiado por Arabia Saudí, no participará en la nueva etapa de la competición a partir de 2027. La decisión llega en el peor momento posible para un circuito que se encuentra inmerso en un proceso de bancarrota y que ahora pierde a una de sus principales figuras cuando intenta reconstruirse económicamente.
La noticia fue comunicada por John Beck, abogado del jugador vizcaíno, durante una audiencia celebrada el miércoles ante un tribunal de quiebras de Nueva Jersey. El representante legal explicó que Rahm había estudiado las condiciones propuestas para LIV 2.0 y las consideraba inaceptables, por lo que había decidido no formar parte del nuevo proyecto. Un pronunciamiento que va más allá de las especulaciones sobre su futuro y confirma que el español no está dispuesto a aceptar las nuevas reglas de la competición.
La decisión supone un golpe especialmente duro para LIV Golf, que convirtió a Rahm en una de sus grandes apuestas a finales de 2023. Su incorporación, después de conquistar el Masters de Augusta y consolidarse entre los mejores jugadores del mundo, representó una enorme victoria para la organización saudí en su enfrentamiento con el PGA Tour. El circuito había conseguido atraer a uno de los golfistas más importantes del panorama internacional mediante un contrato multimillonario. Tres años después, aquella operación que parecía demostrar el poder económico de LIV amenaza con convertirse en uno de los mayores símbolos de su fracaso.
Porque el escenario ha cambiado radicalmente. La retirada del respaldo financiero del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí dejó a LIV sin el principal sostén económico que había permitido ofrecer contratos extraordinarios y premios difíciles de igualar. El pasado septiembre, la organización solicitó acogerse al capítulo 11 de la legislación estadounidense de quiebras para intentar reorganizar sus obligaciones financieras. El proyecto que pretendía transformar para siempre el golf profesional se encuentra ahora luchando por garantizar su propia supervivencia.
Y en medio de ese proceso aparece nuevamente Rahm, aunque esta vez como uno de los principales acreedores de la organización. El español figura en la documentación judicial con una reclamación equivalente a unos 6,5 millones de euros por cantidades pendientes de pago, mientras las partes negocian cómo resolver las obligaciones derivadas del contrato original. Su equipo jurídico pretende cerrar un acuerdo de separación antes del próximo 15 de octubre. Si las conversaciones no prosperan, el conflicto podría continuar en los tribunales durante noviembre.
La última esperanza de LIV Golf pasa por una profunda transformación de su modelo de negocio. La firma BC Partners Credit ha comprometido una financiación de hasta unos 265 millones de euros, sujeta a las autorizaciones correspondientes, para impulsar una segunda etapa en la que los jugadores pasarían a tener participaciones tanto en la liga como en sus respectivos equipos. Una fórmula con la que la organización pretende reducir su dependencia de un único financiador y construir una estructura económicamente sostenible. Sin embargo, la negativa de Rahm demuestra que convencer a las grandes estrellas de continuar será una tarea mucho más complicada de lo previsto.
Resulta especialmente significativo que el español abandone el proyecto después de proclamarse campeón de la clasificación individual durante sus tres temporadas. Desde el punto de vista de los resultados internos, Rahm cumplió con creces las expectativas que acompañaron su fichaje. Sin embargo, su paso por LIV también coincidió con una etapa sin victorias en los cuatro grandes torneos del calendario. El campeón del US Open de 2021 y del Masters de 2023 ganó dinero y títulos dentro del circuito, pero no consiguió trasladar ese dominio a los escenarios más prestigiosos del golf mundial.
Además, su salida no representa un caso aislado. Sergio García ya ha alcanzado un acuerdo para rescindir su contrato, mientras otros jugadores de renombre, entre ellos Bryson DeChambeau y Cameron Smith, han solicitado aclaraciones judiciales sobre sus obligaciones contractuales y sus posibilidades de desvinculación. Esto no significa que todos hayan descartado participar en LIV 2.0, pero evidencia la incertidumbre que rodea al futuro inmediato de la organización. El problema ya no consiste únicamente en encontrar financiación, sino también en conservar a los deportistas que justificaron las enormes inversiones iniciales.
Para Rahm comienza ahora una nueva etapa cargada de interrogantes. El vizcaíno mantiene su vinculación con el DP World Tour, aunque un eventual regreso al PGA Tour estadounidense exigiría resolver las restricciones aplicables a los jugadores procedentes de LIV. La normativa general contempla un periodo de suspensión de un año desde su última participación en el circuito rival, aunque existen precedentes de reincorporaciones mediante acuerdos excepcionales, como el de Brooks Koepka. Por ahora, no existe confirmación de que Rahm haya alcanzado un pacto semejante ni de cuál será su calendario definitivo en 2027.
La salida de Jon Rahm no certifica la desaparición de LIV Golf, pero sí representa uno de los golpes más importantes que ha recibido desde su creación. El circuito que irrumpió en el golf mundial convencido de que su poder económico podía atraer a las mayores estrellas ha terminado enfrentándose a una realidad mucho más compleja: el dinero permitió construir el proyecto, pero no ha garantizado su continuidad. Rahm fue uno de los grandes símbolos de aquella revolución. Ahora también se convierte en uno de los nombres que mejor explican su crisis. @mundiario
