La cuestión que tortura al Partido Demócrata: ¿Se puede apartar a Biden de la carrera electoral?

Después del debate entre Joe Biden y Donald Trump, en el que el presidente de Estados Unidos se mostró titubeante e incapaz, por momentos, de articular un discurso coherente , el Partido Demócrata se asoma a un pozo de dudas e incertidumbre . A estas horas, quedan muchas preguntas en el aire: ¿Qué hay que hacer con Biden? ¿Es posible elegir a un candidato alternativo a pesar de que solo quedan unos meses de las elecciones presidenciales que se van a celebrar en noviembre? ¿Quién podría ser la persona más apropiada para frenar el empuje de Trump, que reprochó a su contendiente su incapacidad para seguir en el cargo? Lo cierto es que sustituir a Biden no es sencillo, pero existen caminos para hacerlo. La fecha clave es la Convención Nacional Demócrata , que está previsto que se celebre en Chigado (Illinois) entre el 19 y el 22 de agosto y a la que asistirán los delegados demócratas de los 57 estados que componen Estados Unidos. Se trata de un encuentro de gran importancia, pues en él se nomina a los candidatos demócratas a presidente y a vicepresidente. Aunque Biden ganó las elecciones primarias -y, por lo tanto, el 95% de los alrededor de 4.000 delegados demócratas le respaldan, según apunta el medio ‘Politico’-, las cosas pueden cambiar tras sus muestras evidentes de debilidad durante el debate de candidatos. La puesta en marcha de uno de los mecanismos para que Biden no concurra a las presidenciales de noviembre depende, en parte, de él mismo. Los estatutos de la Convención Nacional Demócrata recogen que el candidato nominado para concurrir a la presidencia tiene que suscribir tres compromisos: ser miembro del Partido Demócrata; aceptar la nominación del Partido Demócrata ; y, por último, gobernar y servir como miembro de la citada formación. Es decir, si Biden decidiera, voluntariamente, dar un paso a un lado y rechazar su nominación, sería posible para el Partido Demócrata elegir a otra persona. De hecho, los delegados, que están comprometidos pero no legalmente obligados a respaldar a Biden en la convención, tendrían la libertad de votar a otro candidato si el todavía presidente decidiera salir de la carrera electoral. La voluntad de Biden resulta fundamental, por tanto, no solo a nivel de cumplimiento de los estatutos, sino también porque, si los delegados no le respaldaran, de alguna manera estarían incumpliendo lo encomendado en las primarias , lo que de hecho invalidaría todo el proceso. En ese sentido, subrayaba NBC News: «Las reglas del partido hacen que sea casi imposible reemplazar a los candidatos sin su consentimiento, y mucho menos reemplazarlos sin problemas por otra persona. Y hacerlo equivaldría a que los miembros del partido anularan los resultados de las primarias cuando los votantes demócratas votaron abrumadoramente por Biden como su candidato, que ganó casi el 99% de todos los delegados». Sin embargo, por el momento no parece que Biden esté dispuesto a dar su brazo a torcer . Como recoge ‘The Wall Street Journal’, el presidente no ha dicho nada acerca de sus dificultades y se ha limitado a comentar, en referencia a lo ocurrido: « Es difícil debatir con un mentiroso ». Y eso a pesar de que, según contaba ‘The New York Times’, los teléfonos echaran humo poco después del inicio del debate, cuando los demócratas asistieron a la exposición incuestionable del declive de Biden. Del mismo modo, ese diario también explicaba que el presidente está empeñado en volver a presentarse, que se ve a sí mismo como la mejor alternativa a Trump y que s olo escuchará a su esposa, Jill Biden. Un escenario que se dificulta por la usencia de una alternativa clara.