La curiosa imagen de Wimbledon que esconde mucho más que unos simples tapones

Wimbledon siempre deja imágenes inesperadas. Algunas nacen de un golpe imposible, otras de una celebración llamativa y algunas, como ocurrió esta semana, de un gesto tan sencillo que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados del torneo.

El protagonista fue Arthur Fery durante su partido de primera ronda frente a Damir Dzumhur. En mitad del encuentro, las cámaras captaron cómo el británico sacaba unos tapones para los oídos y se los colocaba antes de continuar jugando. La imagen no tardó en hacerse viral en redes sociales y provocó una pregunta inmediata entre muchos aficionados: ¿qué estaba pasando?

La explicación llegó poco después. Dzumhur llevaba varios juegos protestando una acción que consideraba mal arbitrada y el ambiente sobre la pista se había ido tensando. Las discusiones con el juez de silla empezaron a ocupar más protagonismo del deseado y Fery decidió tomar medidas para evitar que todo aquello afectase a su concentración.

Lejos de ser una ocurrencia improvisada, el propio tenista explicó posteriormente que utiliza este recurso desde hace tiempo. Cuando siente que el ruido exterior o determinadas situaciones empiezan a distraerle, recurre a los tapones para aislarse y mantenerse centrado únicamente en el partido.

La decisión llamó la atención porque no es una imagen habitual en el tenis profesional. Aunque los jugadores trabajan constantemente la preparación mental, rara vez se ve una medida tan visual para combatir las distracciones que aparecen durante un encuentro.

Lo curioso es que el movimiento funcionó. Fery fue creciendo con el paso de los juegos y acabó remontando el partido con autoridad. Tras perder el primer set, terminó imponiéndose por 3-6, 6-2, 6-2 y 6-1 para avanzar a la siguiente ronda.

Más allá del resultado, la escena refleja una tendencia cada vez más presente en el deporte de élite. Durante décadas la mejora del rendimiento estuvo asociada casi exclusivamente al físico, la técnica o la táctica. Ahora también se trabaja de forma específica la gestión emocional, la concentración y la capacidad para abstraerse de todo aquello que sucede alrededor de la competición.

En un deporte tan exigente mentalmente como el tenis, donde un partido puede alargarse durante horas y donde cualquier detalle puede cambiar una dinámica, la capacidad de mantener la atención se ha convertido en una herramienta tan importante como el saque o el revés.

 

¿Y esto es legal?

La imagen también abrió un pequeño debate entre los aficionados. Si un jugador puede utilizar tapones en los oídos durante un partido oficial de Wimbledon. La respuesta es sí.

Fery se los colocó delante del juez de silla, de los supervisores del torneo y de las cámaras de televisión sin recibir ninguna advertencia. El encuentro continuó con absoluta normalidad porque el reglamento no prohíbe el uso de tapones destinados únicamente a reducir el ruido ambiental.

La clave está en que no se trata de auriculares ni de dispositivos electrónicos capaces de recibir información externa. Son simples protectores auditivos similares a los que utilizan millones de personas para dormir, estudiar o trabajar en entornos ruidosos.

Y quizás ahí reside lo más interesante de toda esta historia. Lo llamativo no es que sea legal. Lo llamativo es que casi nadie había llevado una medida tan visible a una pista tan importante como la de Wimbledon. Durante años los tenistas buscaron ventajas en las raquetas, en la preparación física o en la recuperación. Ahora también las buscan en algo mucho más difícil de controlar: el ruido, la presión y las distracciones.

Arthur Fery no utilizó los tapones para escuchar algo. Los utilizó precisamente para dejar de escuchar. Y en el tenis moderno, donde la batalla mental tiene cada vez más peso, esa pequeña diferencia puede resultar decisiva. @mundiario