En concreto, la Guardia Civil se hace eco de una publicación realizada por la Oficina de Información del Internauta, dependiente del Instituto Nacional de Ciberseguridad. En ella se hace hincapié en que «en ocasiones publicamos contenidos que nos parecen inofensivos, pero no somos conscientes del grado de exposición al que nos sometemos, ni las consecuencias que pueden tener en nuestras vidas». Entre ellos, figuran la fecha de nacimiento del usuario, su ubicación, su domicilio y su número de teléfono o de correo electrónico.<blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»es» dir=»ltr»>¿Qué tipo de información no debes publicar en las <a href=»https://twitter.com/hashtag/rrss?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw»>#rrss</a>?<br>Fecha nacimiento: robo de nuestra identidad/extorsión<br>Ubicación: informas de tus rutinas <br>Domicilio: robo/ suplantación de identidad<br>nº y : peligro de ataque por ingeniería social<br>➕<a href=»https://t.co/X2sty968vg»>https://t.co/X2sty968vg</a> <a href=»https://t.co/Xm8k94MFpV»>pic.twitter.com/Xm8k94MFpV</a></p>— Guardia Civil (@guardiacivil) <a href=»https://twitter.com/guardiacivil/status/1460291507252969474?ref_src=twsrc%5Etfw»>November 15, 2021</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>
De acuerdo con la Oficina de Seguridad del Internauta, la fecha de nacimiento completa puede ser necesaria a la hora de crearnos un perfil en una red social, pero eso no quiere decir que tenga que ser visible para nuestros contactos. «Es una pieza clave para el robo de nuestra identidad o para extorsionarnos», destaca.
Respecto a la ubicación actual, se destaca que puede ser peligroso compartirla, «ya que estamos informando de cuando dejamos nuestra casa deshabitada o nuestras rutinas diarias, como, por ejemplo, el tiempo que pasamos en el trabajo o en el gimnasio». En el caso del domicilio, se apunta que tenerlo «a la vista de todos puede facilitar el robo de nuestra casa o la suplantación de nuestra identidad».
Finalmente, en lo que respecta al número de móvil o correo electrónico, este tipo de datos, si acaba en malas manos, puede dar mucha información a terceras personas que busquen realizar algún tipo de ataque por medio de ingeniería social. «Por ejemplo, bombardeando nuestro e-mail con correos con spam o phishing con el que sustraer nuestros datos bancarios», explican desde la Oficina de Seguridad del Internauta.

