La mejor noticia para España no es sólo Lamine Yamal

Durante los últimos meses, hablar de España ha sido hablar de Lamine Yamal. Es lógico. La selección tiene a uno de los mejores futbolistas del mundo, a un jugador que fue segundo en el último Balón de Oro y a una estrella capaz de decidir partidos con una sola acción. Sin embargo, la goleada frente a Arabia Saudí dejó una conclusión que va más allá del talento individual del extremo.

La mejor noticia para España no fue descubrir que Lamine sigue siendo diferencial. Eso ya se sabía. La mejor noticia fue comprobar que Luis de la Fuente empieza a encontrar la estructura adecuada para potenciar a su mejor futbolista. Y cuando eso ocurre, no sólo mejora Lamine. Mejora toda la selección.

El empate ante Cabo Verde había dejado dudas evidentes. España tuvo el balón durante muchos minutos, pero le faltaron profundidad, amplitud y capacidad para generar ocasiones claras. No fue un problema de un jugador concreto. Fue un problema colectivo. La selección atacó demasiado por dentro, encontró pocos espacios y apenas consiguió desordenar a un rival que se sintió cómodo durante gran parte del encuentro.

Ante Arabia Saudí aparecieron varias correcciones importantes. Pedro Porro aportó profundidad desde el lateral derecho, Pedri retrasó su posición para participar más en la construcción y Dani Olmo encontró espacios entre líneas que apenas habían aparecido en el debut. España empezó a atacar mejor y, como consecuencia, también empezó a encontrar más situaciones favorables para sus jugadores ofensivos.

Lamine siguió siendo el futbolista más desequilibrante del equipo. De hecho, probablemente siga siendo el jugador al que más temen los rivales de España. Pero la diferencia estuvo en que ya no parecía una amenaza aislada. Arabia Saudí tenía que preocuparse también por las llegadas de segunda línea, por los movimientos de Oyarzabal y por las incorporaciones desde los costados.

Ese contexto es el que termina marcando la diferencia en los grandes torneos. Los mejores futbolistas siempre necesitan un entorno que les permita explotar todo su potencial. Ni Messi ganó solo el Mundial de Catar ni Mbappé puede ganar partidos sin ayuda. Lamine tampoco tiene por qué cargar con todo el peso ofensivo de España.

Por eso existe tanta expectación con la recuperación de Nico Williams. Más allá de su nivel individual, el extremo del Athletic representa un perfil prácticamente único dentro de la plantilla. Mientras Lamine genera ventajas desde la derecha, Nico es una amenaza constante desde la izquierda. Son dos extremos distintos, dos formas diferentes de atacar y dos problemas simultáneos para cualquier defensa.

España seguirá necesitando a Lamine Yamal para aspirar a ganar este Mundial. Eso no admite demasiada discusión. Pero el partido frente a Arabia Saudí dejó una noticia igual de importante. Luis de la Fuente está consiguiendo rodear a su estrella de más soluciones, más variantes y más amenazas ofensivas. Y si a todo ello se suma el regreso de Nico Williams, España no sólo tendrá a uno de los mejores futbolistas del planeta. Tendrá un equipo mucho más preparado para que ese futbolista marque todavía más diferencias. @mundiario