Durante más de dos décadas, hablar de Grecia en el fútbol de selecciones obligaba casi inevitablemente a regresar a 2004. Aquella Eurocopa construida desde el rigor defensivo convirtió a los helenos en campeones de Europa, pero también dejó una sombra demasiado grande para todo lo que vino después. La Grecia que empieza a aparecer ahora pretende construir una historia diferente: más joven, con mayor talento individual y, sobre todo, con futbolistas que empiezan a instalarse en clubes importantes del continente.
Los resultados ya han comenzado a acompañar al proceso. Grecia disputa por primera vez la Liga A de la Nations League y no ha necesitado ningún periodo de adaptación. Dos jornadas, dos victorias y seis puntos. Lidera el Grupo A2 por delante de Países Bajos, que suma cuatro; Alemania, con uno; y Serbia, todavía sin puntuar. No es precisamente un grupo diseñado para crecer sin presión.
El primer aviso llegó en Belgrado. Serbia se adelantó a los cuatro minutos, pero Grecia respondió y terminó imponiéndose por 1-2. Christos Tzolis empató en el 74 y Tasos Douvikas decidió el encuentro en los últimos minutos con un cabezazo después de un centro de Kostas Tsimikas. No fue únicamente una victoria de resistencia: Después del gol inicial serbio, Grecia consiguió hacerse con el control del encuentro y Pavlidis incluso se encontró con el poste.
Tres días después llegó el resultado que cambió definitivamente la dimensión de este comienzo. Alemania 0-1 Grecia en Augsburgo. Dimitris Kourbelis marcó el único tanto en el minuto 74 y dio a su país la primera victoria de su historia frente a Alemania. El historial oficial entre ambas selecciones queda ahora en una victoria griega, tres empates y siete triunfos alemanes. Hasta ese 27 de septiembre, Grecia jamás había conseguido derrotarla.
Pero reducir esta nueva Grecia a dos buenos resultados sería quedarse en la superficie. La selección ya había dejado otra señal bastante seria en el camino hacia la élite de la Nations League: el 0-3 a Escocia en Glasgow en el playoff de ascenso. Y los tres goleadores fueron Giannis Konstantelias, Konstantinos Karetsas y Christos Tzolis. Es decir, tres nombres directamente relacionados con la renovación generacional que ahora sostiene el proyecto de Ivan Jovanović.
Grecia empieza a exportar talento de verdad
Ahí probablemente se encuentre el cambio más importante. Grecia ya no depende fundamentalmente de futbolistas de Olympiacos, PAOK, Panathinaikos o AEK. Su selección empieza a llenarse de jugadores habituados al fútbol de las principales ligas europeas. Christos Tzolis juega en el Arsenal; Konstantinos Karetsas y Giannis Konstantelias pertenecen al Borussia Dortmund; Konstantinos Koulierakis está en la Roma; y Charalampos Kostoulas, con solo 19 años, juega en el Brighton.
Y la lista va bastante más allá. Fotis Ioannidis y Giorgos Vagiannidis están en el Sporting de Portugal, Vangelis Pavlidis pertenece al Benfica, Konstantinos Mavropanos juega en el West Ham, Kostas Tsimikas continúa vinculado al Liverpool y Christos Mandas milita en la Lazio. Incluso futbolistas todavía en plena formación como Christos Mouzakitis, de 19 años, ya han salido al fútbol inglés. La diferencia respecto a otras generaciones es evidente: Grecia empieza a disponer de una base mucho más amplia de jugadores sometidos semanalmente a contextos competitivos fuertes.
Dentro de todos ellos hay dos nombres especialmente llamativos por edad. Karetsas tiene 18 años y Kostoulas 19. Tzolis apenas cuenta 24, Koulierakis 22 y Mouzakitis 19. No se trata, por tanto, de una generación construida alrededor de varios futbolistas que hayan alcanzado ya su techo, sino de un grupo en el que una parte importante de sus piezas todavía debería estar lejos de su madurez futbolística. Antes del comienzo de esta Nations League el salto de Karetsas, Konstantelias, Tzolakis y Tzolis hacia ligas europeas importantes podría parecer uno de los síntomas del crecimiento heleno.
El origen tampoco aparece de la nada. En 2024, el Olympiacos Sub-19 ganó la UEFA Youth League después de derrotar 3-0 al Milan en la final. Fue el primer club griego que conquistó una competición UEFA y uno de sus goles lo marcó precisamente Mouzakitis. Apenas cinco semanas después, el primer equipo conquistó la Conference League ante la Fiorentina y consiguió el primer gran título europeo sénior de un club griego. Dos éxitos prácticamente consecutivos que pusieron en evidencia que algo estaba cambiando en la formación y competitividad del fútbol del país.
La federación griega también ha profundizado durante los últimos años en un programa denominado “Rebuilding Football”, destinado a ampliar el fútbol base, mejorar las estructuras formativas y generar más oportunidades para los jóvenes. Resulta demasiado pronto para atribuir directamente a ese programa una generación que comenzó a formarse mucho antes, pero sí confirma que el crecimiento actual no se contempla en Grecia simplemente como una racha puntual de la selección.
Ahora llega la comprobación más exigente. Grecia recibe este 1 de octubre a Países Bajos y volverá a enfrentarse a Alemania el día 4. Ya no parte únicamente con la ilusión de competir contra las grandes: llega líder, con seis puntos de seis y habiendo ganado en Belgrado y Augsburgo. La campeona de Europa de 2004 construyó su leyenda sorprendiendo al continente. Esta nueva Grecia todavía está muy lejos de aquella dimensión histórica, pero empieza a tener algo que durante demasiado tiempo le faltó: resultados, talento joven y futbolistas instalados en escenarios importantes de Europa al mismo tiempo. @mundiario
