La pequeña Portugal en la que se transformó la ciudad de Toronto por unas horas estalló en un éxtasis colectivo sin precedentes en este Mundial de 2026. La Lisboa americana celebró por todo lo alto una clasificación agónica, aunque el héroe de la noche no vistió el dorsal número siete. Un gol salvador de Gonçalo Ramos en el tiempo de descuento (2-1) derribó el muro de Croacia, citando oficialmente a la selección de las Quinas con España en los octavos de final y certificando la despedida definitiva del legendario Luka Modric de la historia de las Copas del Mundo.
La atmósfera plomiza, marcada por unos sofocantes 34 grados y una humedad asfixiante, no impidió que la marea lusa tomara por completo las gradas del Toronto Stadium. El seleccionador Roberto Martínez apostó de inicio por la potencia de Rafael Leao en la banda izquierda, sentando en el banquillo a João Félix. El extremo del Milan se convirtió en el principal argumento ofensivo de la primera mitad, desarmando la zaga balcánica con cabalgadas vertiginosas de las que nacieron las mejores opciones de gol, incluido un doble remate de Bruno Fernandes atajado por Dominik Livakovic.
Portugal dominó la posesión y anestesió el centro del campo croata durante los primeros 45 minutos, sintiéndose arropada por una hinchada entregada. El central Renato Veiga rozó la gloria con un testarazo libre de marca a la salida de un córner que se marchó por encima del travesaño. Sin embargo, a medida que el sol se ocultaba en el horizonte de Canadá, el planteamiento de Zlatko Dalic se fue asentando, tejiendo una tela de araña con ayudas constantes de Vlasic y Sucic para frenar las internadas interiores del potente Leao.
El guion dio un vuelco radical y dramático al inicio de la segunda mitad. Croacia abandonó su postura conservadora y asestó un golpe leal por mediación del ilustre veterano Ivan Perisic, quien cazó un balón suelto tras un rechace en el área para batir la portería lusa con un disparo raso. El tanto espoleó a los balcánicos, a quienes el VAR les anuló de inmediato el cero a dos anotado por Vlasic. Al mismo tiempo, Portugal intentaba reaccionar con un violento latigazo de Leao que se estrelló violentamente contra el larguero.
Cristiano Ronaldo, con un ritmo competitivo mermado por sus 41 años y pocas opciones de desmarque en ruptura, deambulaba entre líneas buscando conectar con la medular bajo una banda sonora de vítores y abucheos cruzados. La tecnología le privó en primera instancia de un gol por fuera de juego, obligándole a invocar clemencia al cielo. Pero el fútbol le tenía reservado un momento de gloria histórica a la estrella de Madeira en su sexta andadura mundialista.
El penalti histórico de CR7 y el zarpazo definitivo en el descuento
La oportunidad soñada llegó gracias a una revisión en la pantalla del VAR por un agarrón de Vlasic sobre Renato Veiga en el interior del área croata. Cristiano Ronaldo asumió los galones de la responsabilidad y, con la frialdad que le caracteriza, engañó por completo a Livakovic desde el punto de penalti en el minuto 68 para desatar la locura. De esta manera, el astro de Madeira lograba registrar, a sus 41 años, su primer gol en una fase eliminatoria en toda la historia de sus participaciones mundialistas.
El valor de la diana, sin embargo, no pudo maquillar el discreto compromiso cuajado por el atacante luso. En el minuto 81, en un intento de Roberto Martínez por recomponer una medular que empezaba a perder agua, Cristiano fue sustituido visiblemente contrariado por Ruben Neves. La agitación del banquillo, que también propició las entradas de Nélson Semedo y Bernardo Silva, no sentó bien al esquema de Portugal, que pasó por minutos de auténtico asedio en el tramo final del choque.
Croacia acarició la clasificación con un soberbio zapatazo de Mateo Kovacic que repelió el travesaño y un posterior tanto anulado a Sucic por una posición antirreglamentaria milimétrica. El partido agonizaba con destino inevitable hacia la prórroga, reviviendo el fantasma del cansancio y la tensión física en este caluroso mes de julio de 2026. Los miles de aficionados en las gradas contenían el aliento ante la posibilidad de jugarse el billete desde los once metros.
¿El retiro definitivo del gran Luka Modric?
Fue en ese instante crítico cuando apareció la frescura del nuevo delantero del Milan. Gonçalo Ramos cazó un esférico agónico en la zona de castigo en el tiempo de descuento, firmando el dos a uno definitivo que desató el delirio en la Lisboa americana de Toronto.
El relevo generacional de las Quinas se consumó sobre el césped canadiense: Portugal avanza de ronda y Luka Modric se despide con honores, queda por ver si continúa una temporada más en el AC Milan o si definitivamente vuelve al Real Madrid en un cargo directivo, dejando vía libre a un volcánico duelo ibérico ante España en los octavos de final.
El seleccionador luso tendrá ahora la tarea de encajar las piezas y gestionar los egos del vestuario de cara a la gran batalla que se avecina contra el combinado español. Con Cristiano Ronaldo asumiendo un rol secundario en los minutos calientes y los jóvenes pidiendo paso a base de goles decisivos, el cuadro portugués se consolida como una de las alternativas más peligrosas y emotivas de esta Copa del Mundo. @mundiario
