«La identidad digital europea nos permitirá hacer en cualquier estado miembro lo que hacemos en casa sin ningún coste adicional y menos obstáculos. Ya sea alquilando un piso o abriendo una cuenta bancaria fuera de nuestro país de origen. Y haciéndolo de una manera segura y transparente. Para que decidamos cuánta información queremos compartir sobre nosotros mismos, con quién y con qué propósito. Esta es una oportunidad única para llevarnos a todos a experimentar lo que significa vivir en Europa y ser europeos», destacó Margrethe Vestager , vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea durante la presentación del proyecto.
Según el plan de la UE, los estados miembro serán los encargados de ofrecer a los ciudadanos y empresas estos monederos digitales interoperables en todo el territorio europeo. En su interior, el usuario podrá incluir una amplia variedad de información; desde su número de identificación, hasta su permiso de conducir o sus datos bancarios. Se espera que la ‘app’ esté disponible en septiembre de 2022. Para cumplir con ese objetivo, la Comisión ha invitado a los estados miembro a crear un conjunto común de herramientas que debe incluir la arquitectura y las normas técnicas de la plataforma, así como directrices de mejores prácticas. Los datos personales solo se compartirán en línea si el ciudadano así lo desea.
«Los ciudadanos de la UE no solo esperan un alto nivel de seguridad, sino también comodidad, ya sea que estén tratando con administraciones nacionales, como presentar una declaración de impuestos o matricularse en una universidad europea donde necesitan una identificación oficial», afirmó durante la presentación del proyecto Thierry Breton, comisario de Mercado Interior de la UE.
Un ciudadano más digital
La pandemia ha hecho al ciudadano más digital. La Comisión Europea quiere aprovechar esta coyuntura para que su nueva herramienta de identidad digital se democratice. En la actualidad, solo alrededor del 60% de la población de la UE en 14 estados miembro puede utilizar su identificación electrónica nacional de forma transfronteriza.
El organismo espera que, para el año 2030, el 80% de los usuarios y residentes europeos hagan uso de una solución de identificación electrónica. Respecto a los usos prácticos del futuro monedero digital, la Comisión destaca que, entre otras cosas, podrá emplearse para el acceso a una cuenta bancaria o solicitar un préstamo, la presentación de declaraciones fiscales, la matriculación en una universidad de su país de origen o en el extranjero.
«A diferencia con lo que sucede hoy en día, solo compartiríamos la información necesaria, no un conjunto de datos como nombre y apellidos, lugar de nacimiento o número del documento de identificación personal», destacó Vestager a este respecto.

