La última noche del primo de Alberto de Mónaco: una discoteca, una caída de 13 metros y un hombre imputado

La muerte de Antoine de Massy, primo segundo de Alberto de Mónaco, está dejando al descubierto una sucesión de detalles que han cambiado el rumbo de la investigación. Lo que comenzó como unas pesquisas para esclarecer el fallecimiento de un joven de 29 años se ha convertido en una causa judicial con un hombre imputado y dos posibles delitos sobre la mesa: homicidio involuntario y omisión del deber de socorro.

El principal investigado tiene 42 años, es de nacionalidad ucraniana y reside en el Principado desde hace aproximadamente tres décadas, según la información publicada por Vanity Fair y otros medios. Fue detenido el lunes 26 de octubre, después de que los investigadores analizaran las grabaciones de las cámaras de seguridad y localizaran imágenes en las que aparecía junto a Antoine.

Dos días después, el miércoles 28, el hombre compareció ante un juez de instrucción, que decidió imputarlo y ordenar su ingreso en prisión preventiva. Según el fiscal general de Mónaco, Stéphane Thibault, se le atribuyen hechos que podrían corresponder a dos delitos cometidos en momentos diferentes.

El detenido ha negado los hechos durante su arresto y, ante el juez, ejerció su derecho a no responder a las preguntas. Su situación procesal no implica una declaración de culpabilidad: la investigación continúa y mantiene la presunción de inocencia.

Uno de los datos que más interés ha despertado es la reconstrucción de las horas previas a la muerte. Según un testigo citado por distintos medios, Antoine fue visto saliendo de una conocida discoteca de Mónaco alrededor de las tres de la madrugada del domingo 25 de octubre. El joven habría abandonado el local tambaleándose y acompañado por el hombre que ahora está imputado.

De acuerdo con esa información, ambos se habrían dirigido hacia la zona de Villa Sauber, situada a unos 200 metros del establecimiento. Es precisamente en ese entorno donde se desarrolló una parte fundamental de las pesquisas policiales.

La investigación apunta a que Antoine cayó desde una altura aproximada de 13 metros, desde la zona del bulevar de Larvotto hasta un espacio situado a menor nivel. Su cuerpo fue localizado en un jardín próximo al mar, detrás de Villa Sauber.

Sin embargo, todavía no se ha aclarado cómo se produjo exactamente la caída, qué ocurrió entre los dos hombres ni si hubo algún intento de auxiliar al joven. Esas son algunas de las cuestiones que deberá esclarecer el juez de instrucción.

Dos delitos y una pregunta fundamental: ¿pudo recibir ayuda?

La imputación por homicidio involuntario y omisión del deber de socorro ha añadido una dimensión especialmente delicada al caso. No se trata de una acusación por asesinato, sino de dos posibles responsabilidades que la Justicia deberá investigar por separado.

La primera está relacionada con las circunstancias que pudieron provocar la caída mortal. La segunda busca determinar si Antoine se encontraba en una situación de peligro y si el hombre investigado pudo haberle prestado ayuda.

La Fiscalía ha precisado que los hechos atribuidos podrían haberse producido en momentos diferentes. Por eso, los investigadores trabajan para reconstruir la secuencia completa y determinar qué sucedió antes y después de la caída.

La decisión de enviar al imputado a prisión preventiva refleja que el procedimiento judicial sigue adelante, pero no resuelve las incógnitas. Tampoco permite concluir que el hombre provocara directamente la caída o que abandonara deliberadamente al joven sin socorrerlo. Esas cuestiones tendrán que acreditarse durante la instrucción.

La familia de Alberto de Mónaco, pendiente de la investigación

El caso ha tenido una enorme repercusión en el Principado por los vínculos familiares de Antoine. Era hijo del barón Christian de Massy y nieto de la princesa Antonieta, hermana mayor de Rainiero III. Por esa rama de los Grimaldi era primo segundo del actual soberano monegasco.

Alberto II y la princesa Charlène expresaron públicamente sus condolencias tras conocer el fallecimiento. En su mensaje también recordaron la pasión de Antoine por el tenis, un deporte muy ligado a su familia y a la historia de Mónaco.

El joven había practicado tenis desde niño y llegó a entrenar en Florida con la aspiración de representar algún día al Principado en unos Juegos Olímpicos. Más adelante dejó de lado la posibilidad de dedicarse profesionalmente a la competición y se orientó hacia el mundo empresarial y tecnológico.

Ahora, la investigación judicial se concentra en una noche que comenzó en un local de ocio y terminó con una caída mortal. Las cámaras, el testimonio sobre la salida de la discoteca y la situación del hombre imputado son algunas de las piezas con las que las autoridades intentan reconstruir lo sucedido. La gran pregunta sigue siendo qué ocurrió en aquellos minutos decisivos y si Antoine pudo haber recibido ayuda. @mundiario