Con pasos «bastantes simples» y en apenas quince minutos, sin ensayar demasiado, Aleksander (Alex) Chentsov (41 años) y su hija Arina (12) idearon una coreografía para la canción ‘Despechá’, el éxito del verano de Rosalía, que se ha vuelto tan popular en TikTok que ni la propia cantante ha podido resistirse a seguirlo y convertirlo, como prácticamente todo lo que toca, en un baile omnipresente. «Ese vídeo tiene cerca de 96 millones de visitas. Nosotros ganamos en Tik Tok unos 40.000 seguidores gracias a ese baile y tenemos ya cerca de 960.000. Nos escriben de todas partes. En Instagram ha sido brutal, pasamos de 60.000 a 112.000«, cuenta orgulloso este ucraniano afincado en Huelva. Más allá de su éxito digital, que según Chentsov obedece a la sencillez de los pasos y la rapidez con la que publicaron la coreografía, lo que verdaderamente ha fascinado a la pequeña es ver que Rosalía, su ídolo, además de replicar su baile, les reconocía su autoría. Algo que, lamentablemente, no es tan común en la red social. Incluso se animó a seguirles. «Me di cuenta por la noche, cuando Arina ya estaba dormida. No te puedes imaginar lo emocionada que estaba al día siguiente, no se lo podía creer «, relata Chentsov, que se ha convertido en todo un experto en redes sociales forzado por la afición de su niña y la necesidad de promocionar su negocio, un pequeño gimnasio en Huelva donde dan clases de fitness. Y todo ello de forma autodidacta. @rosalia BabY no Me llameS🚫📞 Dc @Alex Chentsov ♬ DESPECHÁ – ROSALÍA «Mi mujer y yo éramos estrellas del fitness en nuestro país. Yo formaba parte del equipo de Nike, dábamos clases en convenciones internacionales… Teníamos un nivel europeo, pero cuando llegamos aquí, después de que estallara el Euromaidán, en busca de una nueva vida, nadie nos contrataba. Así que decidimos abrir nuestro negocio y me di cuenta de que había que saber promocionarse en redes«, relata. Orígenes En paralelo, Aleksander se dio cuenta de que Arina, como muchas niñas de su edad, pasaba las horas muertas en una red de música y bailes previa a TikTok . «Cuando vi que grababa unos diez vídeos al día dije bueno, voy a vigilar lo que hace y vamos a hacerlos juntos. Entonces publicábamos de vez en cuando, un clip a la semana. Pero cuando llegó la pandemia, como estábamos encerrados en casa, empezamos a publicar bailes cada día y empezamos a crecer exponencialmente. Ahí empezó nuestra batalla con TikTok, que nos borraba muchos vídeos por incumplimiento de las normas de su comunidad en cuestiones relacionadas con menores. Y no había forma de explicar al soporte técnico que yo era su padre. Así que abríamos cuentas nuevas«, explica, por sacar el lado positivo a una crisis que casi se lleva por delante su negocio. »Fueron tiempos duros pero sobrevivimos«. Los Chentsov llegaron a España hace siete años, cuando estalló el Euromaidán, en busca de un futuro Por el momento, y aunque muchos clientes del gimnasio les preguntan entre risas si van a cambiar de vida ahora que son famosos, las redes sociales aún son para ellos una afición o, como mucho, una pequeña ayuda a la economía familiar. «TikTok te paga entre diez y treinta euros por cada millón de visitas, aunque sí es cierto que te da cierta fama y colaboraciones… Pero Youtube es más claro con sus pagos. Hace unos meses abrimos un canal en el que hacemos como minipelículas. Da trabajo, porque hay que escribir los guiones, grabar, editarlo… Lo hago todo yo«, afirma. El futuro «Mi único objetivo es darle una oportunidad a mi hij a para que ella pueda elegir si quiere dedicarse a esto o prefiere otra carrera. Al menos si quiere ser influencer ya sabe cómo se hacen las cosas, cómo funcionan las distintas redes sociales… Ahora está obsesionada con el K-pop«, bromea. La niña, además de tener facilidad para moverse –lleva desde pequeñita dando clases de gimnasia rítmica con su abuela, que trabajan en una escuela de Isla Cristina (Huelva)– saca buenas notas. «Yo soy muy fantasioso. Ya me imaginaba que nos iba a llamar el manager de Rosalía para bailar con ella en algún concierto. En EE.UU. pasaría, hacen marketing con cualquier cosa», relata sonriente Chentsov. Por soñar que no sea.

