Lugansk se tambalea ante la furiosa arremetida rusa

Sentadas en un banco y apoyadas cada una en su bastón, con los rostros surcados por profundas arrugas herencia de demasiadas guerras, las tres ancianas parecían comentar el espectáculo bélico que se abría ante sus ojos con parsimonia y resignación. Sólo contados blindados, ambulancias medicalizadas y carros de combate circulaban en la maltrecha carretera de Berestove, donde residen, en medio de la demarcación entre Lugansk y Donetsk, pero las mujeres no parecían encontrar lugar ni momento mejor para charlar pese a las contínuas explosiones de artillería que sacudían el suelo bajo sus pies.

Trozos de esquirlas ardientes caían a pocos metros mientras las abuelas, impertérritas, observaban cómo Jervat se acercaba apresurado y se parapetaba tras una marquesina de piedra. «La situación… Ver Más