Lunin salva los muebles en La Cartuja y de paso limpia su imagen tras el desastre de Múnich

El Real Madrid volvió a tropezar en su visita al Real Betis, dejando una imagen que confirma la deriva del equipo en este tramo final de temporada. Lo que parecía una victoria trabajada terminó en un empate que sabe a derrota, especialmente por la forma en la que se produjo.

El conjunto blanco comenzó con energía y encontró premio pronto gracias a Vinícius Júnior, que aprovechó un rechace para abrir el marcador. Durante muchos minutos, el equipo sostuvo la ventaja apoyado en las intervenciones de Andriy Lunin, que evitó el empate con varias acciones de mérito.

Sin embargo, la fragilidad volvió a aparecer. El Madrid fue perdiendo control del partido, incapaz de cerrar el encuentro pese a disponer de ocasiones claras. La falta de contundencia en ambas áreas terminó pasando factura en un guion que se repite con demasiada frecuencia esta temporada.

Lunin el MVP del Madrid

Vinicius abrió el marcador en la primera parte, pero si alguien merecía los focos en el Madrid este viernes era Lunin. El guardameta ucraniano, señalado tras la eliminación en cuartos frente al Bayern, firmó una actuación sobresaliente en tierras andaluzas.

Sin embargo, sus esfuerzos no bastaron para evitar el desenlace más cruel. En el tiempo añadido, una acción polémica dentro del área acabó con el gol de Héctor Bellerín, que aprovechó el desconcierto defensivo para sellar el 1-1 definitivo. El Madrid, sin capacidad de reacción, se marchó con la sensación amarga de haber dejado escapar otra oportunidad.

Más allá del empate, el partido confirma una realidad difícil de negar: este Madrid ha perdido su instinto competitivo. El equipo que antes imponía su ley en los minutos finales ahora los padece. Y en esa transformación, se le escurre una temporada que amenaza con terminar sin títulos. @mundiario