Madonna lleva más de cuatro décadas demostrando que pocas artistas saben convertir una aparición pública en una declaración de intenciones como ella. A los 68 años, la cantante regresó al escenario de los MTV Video Music Awards con corsé lencero, ropa interior y medias de rejilla, reivindicando una estética que ha acompañado buena parte de su trayectoria.
La noche terminó siendo especialmente significativa para la artista. Madonna obtuvo siete galardones, entre ellos Artista del Año, Mejor Álbum por Confessions II y Mejor Colaboración por Bring Your Love, junto a Sabrina Carpenter. También fue reconocida por diferentes apartados vinculados a Confessions II – The Film.
Pero el escenario de los MTV tiene para ella un significado que va mucho más allá de los premios. En 1984 protagonizó allí una de las actuaciones más recordadas de su carrera interpretando Like a Virgin. Vestida como una novia provocadora y con el célebre cinturón Boy Toy, acabó rodando por el escenario en una actuación que entonces fue considerada escandalosa.
La propia cantante ha recordado que, después de aquella aparición, su representante llegó a advertirle de que podía haber terminado con su carrera. La historia demostraría exactamente lo contrario: aquella polémica terminó convirtiéndose en uno de los momentos que ayudaron a construir la imagen transgresora de Madonna.
La edad también forma parte de la provocación
Según recoge 20minutos, para recoger sus premios la artista volvió a recurrir a una estética reconocible: corsé de inspiración lencera, ropa interior coordinada, medias de rejilla y, en algunos momentos, una chaqueta motera oversize decorada con tachuelas y pinchos.
Más allá del estilismo, su aparición vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión que Madonna lleva años desafiando: qué se espera de una mujer cuando envejece dentro de la industria del entretenimiento. La provocación que se acepta —e incluso se celebra— en artistas jóvenes continúa generando conversación cuando quien decide mostrar su cuerpo tiene casi siete décadas.
También existe una evidente mirada hacia el pasado. Confessions II recupera el universo de Confessions on a Dance Floor, publicado en 2005 y convertido en uno de los grandes éxitos de su discografía gracias a canciones como Hung Up, Sorry y Get Together. Veintiún años después, Madonna vuelve deliberadamente a aquella etapa y a su sonido disco.
Puede que cambien las modas, los escenarios y hasta la manera en la que consumimos música, pero Madonna continúa explotando una fórmula que prácticamente convirtió en marca personal: aparecer cuando se supone que debería retirarse, vestirse como se supone que ya no debería hacerlo y conseguir que, una vez más, todo el mundo vuelva a hablar de ella. @mundiario
