La transición política venezolana podría estar en ciernes. EE UU ha decidido acelerar el proceso para intentar desencallar la crisis institucional del país y favorecer una hoja de ruta que desemboque en un cambio político ordenado. El encargado de pilotar esa estrategia es el secretario de Estado, Marco Rubio, quien sirvió de altavoz este lunes para anunciar a la prensa estadounidense, directamente a los periodistas, que las primeras conversaciones oficiales entre la Asamblea Nacional de mayoría opositora elegida en 2015 y el Gobierno chavista interino comenzarán durante la primera semana de agosto.
El movimiento supone un paso decisivo dentro de la estrategia diseñada por Washington desde comienzos de año para favorecer una transición democrática en Venezuela. Rubio confirmó que representantes de la última institución reconocida por EE UU como democráticamente elegida ya alcanzaron un acuerdo con el Gobierno interino para establecer un foro permanente de negociación.
“Se reunieron con el Gobierno interino y acordaron establecer un formato y un foro no solo para las conversaciones de reconciliación, sino también para iniciar el proceso de transición que necesita el pueblo venezolano”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense antes de viajar a Filipinas para participar en la cumbre de la Asociación de Países del Sureste Asiático (ASEAN).
El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que Washington considera este acuerdo como una “excelente noticia” para Venezuela y dejó claro que EE UU mantendrá una implicación directa en el desarrollo de las conversaciones.
Dinorah Figuera amplía el diálogo a toda la oposición
La presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015, Dinorah Figuera, confirmó pocas horas después que el proceso no se limitará a los interlocutores actuales. A través de un mensaje difundido en la red social X, anunció que serán convocados “todos los sectores democráticos” con el objetivo de enriquecer la hoja de ruta diseñada para la reinstitucionalización del país.
Según explicó, la intención es construir un espacio político amplio que permita avanzar hacia una transición “electoral, pacífica y democrática”, incorporando a las distintas sensibilidades opositoras, a quienes invita a “participar y aportar sus propuestas para enriquecer esta hoja de ruta”. Figuera también subrayó que la implicación estadounidense será determinante para que el proceso produzca resultados tangibles. “La participación activa de Estados Unidos será fundamental para impulsar este proceso y generar avances concretos”, sostuvo.
Gracias, Secretario @MarcoRubio.
La participación activa de Estados Unidos será fundamental para impulsar este proceso y generar avances concretos.
Desde la AN2015 convocaremos a todos los sectores democráticos a participar y aportar sus propuestas para enriquecer esta hoja de… pic.twitter.com/yuJko1mlUG— Dinorah Figuera. (@Dinorahfiguera) July 20, 2026
El anuncio de Figuera supone un giro copernicano a la estrategia de EE UU para esta instancia, de la que había marginado a la oposición venezolana y, especialmente, a la premio Nobel de la Paz 2026, María Corina Machado, cuyo regreso a Venezuela ha sido bloqueado en al menos dos oportunidades por el activo rechazo del régimen, pero también por las maniobras de la Administración de Donald Trump sobre los gobiernos de Curazao, Países Bajos y Panamá, a quienes desaconsejaron recibirla para emprender su viaje a casa.
La postura de la Administración Trump parece estar adaptándose después de que las decisiones respecto a Machado desataran un profundo malestar bipartidista, entre demócratas y republicanos por igual, a cuenta del incesante goteo de filtraciones en medios de comunicación que describían una pugna en la Casa Blanca sobre los planes con Venezuela, una espiral de incredulidad en la opinión pública y la sucesiva publicación de editoriales estadounidenses críticas con el trato que EE UU ha estado destinando para la oposición, en favor de la relación dispensada a la Caracas de Delcy Rodríguez.
Una negociación para rediseñar las instituciones venezolanas
Las conversaciones no se limitarán a una simple reconciliación política. Sobre la mesa figura una profunda reforma institucional destinada a reconstruir el sistema democrático venezolano. Entre los asuntos que formarán parte de la agenda destacan varios temas sensibles del Estado:
- La designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE).
- La renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
- Una amplia reforma de la legislación electoral.
- La derogación de normas como la Ley contra el Odio y la Ley de Extinción de Dominio.
- El restablecimiento pleno de las libertades civiles y políticas, como el levantamiento de las inhabilitaciones a dirigentes disidentes, el reconocimiento de la personería jurídica de los partidos y la devolución de las tarjetas electorales que les permiten concurrir en los comicios.
- Garantías para la libertad de expresión y de información, incluida la extinción de bloqueos a medios de comunicación.
El objetivo es sentar las bases de unas futuras elecciones que cuenten con reconocimiento interno e internacional.
Persisten las diferencias dentro de la oposición
La apertura de este nuevo proceso también ha reabierto el debate entre las distintas corrientes opositoras, sumidas en intensas conversaciones en la última semana. Machado y el excandidato Edmundo González iniciaron consultas con los partidos agrupados en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y su órbita para evaluar el nuevo escenario político, aunque hasta el momento no han hecho públicas sus conclusiones. La líder del liberal Vente Venezuela (VV) mantiene que debe liderar cualquier negociación futura con el Gobierno interino, un rol que fue refrendado por 16 partidos opositores de todo el espectro ideológico.
Algunos partidos, como el progresista Voluntad Popular (VP), respaldan plenamente la estrategia impulsada por Washington. Otros, entre ellos la socialdemócrata Acción Democrática (AD) y la laborista La Causa R (LCR), consideran que cualquier proceso de transición debe incorporar plenamente a Machado, cuya figura continúa siendo el principal referente de la oposición y, según quedó plasmado en el Manifiesto de Panamá, la candidata presidencial en unas eventuales elecciones que probablemente sean en 2027.
Washington acelera el calendario tras los terremotos
El anuncio de Rubio confirma la implicación directa de la Administración estadounidense en la reorganización política venezolana. El acercamiento comenzó semanas atrás con el regreso de Figuera a Caracas, después de ocho años de exilio en Valencia, en los que trabajó como cuidadora de mayores al no haber podido homologar su título de médica en España. La dirigente del humanista Primero Justicia (PJ) compaginó esa ocupación con la presidencia de la Comisión Delegada del Parlamento venezolano a partir de 2023, cuando los partidos opositores cesaron el Gobierno interino de Juan Guaidó. Ahora, regresa con el respaldo político de Washington para impulsar un plan centrado en la renovación institucional.
Posteriormente se produjo el encuentro con Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, que dio lugar a la creación de una mesa política y técnica encargada de preparar las conversaciones. La propia Asamblea anunció entonces una agenda con cronogramas concretos orientados al “fortalecimiento democrático” y la recuperación institucional del país. Ahora, Rubio ha fijado públicamente el calendario.
La aceleración de las negociaciones coincide con uno de los momentos más delicados que atraviesa Venezuela en décadas. El doble terremoto registrado a finales de junio dejó más de 5.200 fallecidos, miles desaparecidos, decenas de miles de heridos y enormes daños materiales, especialmente en Caracas y La Guaira, pero también en los estados Carabobo, Aragua, Yaracuy y Falcón. La reconstrucción ha reforzado la necesidad de disponer de instituciones capaces de gestionar recursos nacionales e internacionales.
EE UU ya ha desembolsado más de 180 millones de dólares de los 300 millones comprometidos inicialmente para atender la emergencia. Rubio aseguró que Washington seguirá incrementando la ayuda y facilitará el acceso venezolano a financiación internacional para afrontar la reconstrucción de infraestructuras, viviendas y servicios públicos. @mundiario
