A primera hora del 16 de abril del 2000, un grupo de ciudadanos se acercó hasta el palacio de Fredensborg para cantarle las ‘mañanitas’ mexicanas, en versión danesa, a su Reina. Margarita de Dinamarca cumplía aquel día 60 años y ellos se habían desplazado hasta los jardines de su residencia para dedicarle este espontáneo regalo. La Reina, que se acababa de levantar y se disponía a comenzar el día con un batín azul de guatiné, no dudó en asomarse a la ventana de su habitación, ubicada en el primer piso del palacio. Les agradeció con un enérgico saludo aquel feliz despertar, junto a su marido, el Príncipe Enrique. Este recuerdo forma parte del anecdotario que el pueblo danés tiene de… Ver Más
