Gonçalo Guedes salió de San Mamés cojeando y con gesto de agotamiento, lo que encendió las alarmas en la Real Sociedad. Sin embargo, el diagnóstico fue tranquilizador: fatiga muscular tras una actuación descomunal, más que una lesión seria.
Su partido fue de los que se sienten sin mirar el reloj. Arrancó como un defensa más ante la presión del Athletic y luego se convirtió en el recurso ofensivo que sostuvo al equipo, bajando a recibir, provocando faltas y ofreciendo siempre una salida.
Incluso rozó el gol en un córner similar al que le dio el 0-1 en el derbi liguero, y se entendió de maravilla con Oyarzabal, generando ocasiones que obligaron a Padilla a intervenir. Fue un arquitecto silencioso del ataque txuriurdin.
La segunda parte lo puso en el centro de la polémica: pidió penalti en una acción con Lekue y recibió amarilla por simulación. Aun así, siguió siendo una pesadilla para la defensa y acabó forzando el penalti que derivó en el 0-1 de Turrientes.
Al final, dos sustos y la imagen de la cojera preocuparon, pero Matarazzo calmó el ambiente: “Guedes está bien, cansado pero se encuentra bien”. Todo apunta a que descansará en el Bernabéu, porque la Real sabe que el exceso también puede romper a un jugador en modo bestia. @mundiario
