Kylian Mbappé no es el mismo desde diciembre. La rodilla izquierda condiciona su rendimiento y el Real Madrid CF lo está notando. A pesar de acumular 38 goles en la temporada, el francés atraviesa un tramo gris que coincide con la irregularidad colectiva del equipo.
Álvaro Arbeloa ya reconoció públicamente que el delantero compite con molestias y destacó su compromiso. Sin embargo, el debate es inevitable: ¿conviene seguir exprimiéndolo o concederle un descanso prolongado? La gestión ya no es solo médica, también estratégica en plena pelea por los títulos.
En Lisboa ante el Benfica su participación fue discreta, y en Pamplona ante Osasuna volvió a dejar dudas. Pocos remates, regates fallidos y escasa incidencia en el juego. Tres partidos consecutivos sin gol no son habituales en un futbolista que vive de la diferencia inmediata.
La dependencia es evidente. Cuando Mbappé no marca, el Madrid pierde contundencia ofensiva y margen competitivo. Ya ocurrió ante Liverpool, Rayo y Elche, con tropiezos que comprometieron tanto la Champions como la Liga. La correlación entre su plenitud física y el rendimiento colectivo es directa.
El dilema es hamletiano para Arbeloa: recuperar al líder mientras compite o sobrevivir sin él hasta que vuelva a ser decisivo. El Madrid necesita al mejor Mbappé, pero la urgencia del calendario no concede treguas. @mundiario
