El Real Madrid disipó cualquier atisbo de duda en el Santiago Bernabéu con una sólida victoria por 4-1 frente a la Real Sociedad. Kylian Mbappé asumió el protagonismo absoluto de la noche al firmar un triplete antológico para acallar los rumores tras un arranque de curso irregular. El atacante francés ofreció una exhibición de recursos técnicos para liderar el ataque blanco y situarse de nuevo en lo más alto de la pelea por el trofeo Pichichi.
El choque arrancó con un ritmo alto por parte del cuadro local, que encontró premio a las primeras de cambio. Una conducción de Fede Valverde desde el centro del campo culminó con un pase en profundidad que Mbappé transformó en el primer tanto mediante un potente zurdazo a la escuadra. Sin embargo, la escuadra donostiarra logró reaccionar al borde del descanso gracias a un disparo de Sucic que rebotó en Álvaro Carreras antes de desorientar a Thibaut Courtois.
La reanudación devolvió la mejor versión de la línea ofensiva del conjunto madridista. Alcanzada la hora de juego, una combinación dentro del área entre Mbappé y Jude Bellingham sirvió para que el astro parisino superara a Álex Remiro y colocara el 2-1 en el marcador. La conexión entre las dos referencias del vestuario desarticuló la estructura defensiva planteada por el equipo visitante.
Apenas siete minutos después, la presión alta ejecutada por Ibrahima Konaté y Bellingham provocó la pérdida de pelota de Beitia en las inmediaciones del área pequeña. El centrocampista británico cedió el balón a Vinicius Jr., quien solo tuvo que empujar el esférico al fondo de la red para certificar el tercer gol de la noche. La efectividad en el segundo tiempo terminó por sentenciar la resistencia del cuadro vasco.
El broche definitivo al encuentro llegó en el minuto 81 con una nueva acción combinativa entre las estrellas locales. Vinicius filtró un pase milimétrico a la espalda de la zaga que Mbappé aprovechó para picar el balón con sutileza por encima del guardameta rival. La ovación del estadio certificó el idilio de la afición con su referencia goleadora tras una jornada redonda en el campeonato doméstico.
La pegada del ataque blanco liquida la resistencia donostiarra
El rendimiento ofensivo de la escuadra madridista evidenció un salto de calidad en la generación de ocasiones claras durante el segundo acto. La movilidad de los hombres de arriba dificultó el ajuste de marcas en la zaga donostiarra a lo largo de los noventa minutos. La aportación de la medular resultó determinante para sostener el ritmo de juego tras el paso por los vestuarios.
La presión en campo contrario se consolidó como uno de los argumentos más sólidos del esquema táctico implantado por el cuerpo técnico. Las recuperaciones en zonas comprometidas permitieron encarar la meta rival con ventaja numérica en diversas fases del partido. Esta agresividad sin balón impidió que el cuadro visitante pudiera desplegar su habitual juego de posesión.
Por su parte, la Real Sociedad acusó el desgaste físico tras la reanudación y no encontró vías para frenar el caudal ofensivo del Real Madrid. Las imprecisiones en la salida desde atrás penalizaron de forma severa las opciones de puntuar en un escenario de máxima exigencia. El equipo donostiarra deberá corregir los desajustes defensivos antes de afrontar sus próximos compromisos.
La victoria permite al conjunto de Chamartín consolidar sus sensaciones positivas y mantenerse en las posiciones privilegiadas de la tabla clasificatoria. La plantilla responde con contundencia a las exigencias del calendario en este inicio de temporada. El cuerpo técnico valora especialmente el entendimiento mostrado entre las piezas de la parcela delantera.
El triplete cosechado por Mbappé reafirma el peso estratégico del internacional galo dentro del proyecto deportivo del club. El público del Santiago Bernabéu despidió a sus futbolistas con una calurosa ovación tras presenciar uno de los encuentros más completos del equipo en lo que va de curso. La escuadra blanca enfoca ya su preparación de cara al siguiente desafío liguero. @mundiario
