Agua por todos lados. Un agua de color marrón, amenazante, que avanza con fuerza y no para de subir. Las tres carreteras de acceso a Afanasivka han desaparecido y esta localidad en la cuenca del Inhulets que antes de la guerra tenía unos 700 habitantes se ha convertido en una isla a la que solo se puede entrar y salir en las lanchas de los equipos de rescate. La crecida de Dniéper se nota en los demás ríos vecinos y las zonas rurales de la región de Mikolaev, que los rusos ocuparon durante 9 meses, han resultado seriamente afectadas por la inundación . «Hacemos una media de 200 viajes por día», confiesa uno de los responsables de la embarcación de… Ver Más

