Michael Bay demanda a Cadillac F1 por su anuncio en la Super Bowl y pide 1,5 millones

Cadillac soñaba con un debut de película… y ha terminado en los tribunales. La nueva escudería de Fórmula 1 presentó su monoplaza durante el descanso de la Super Bowl, el escaparate más grande del planeta, pero el foco se ha desplazado del coche a la polémica. Michael Bay, director de Transformers y experto en explosiones, ha decidido detonar una bomba legal: reclama 1,5 millones de dólares por un supuesto robo de ideas.

La historia tiene un punto irónico: Cadillac pagó cerca de 10 millones de euros por un corto de apenas un minuto para anunciar su llegada a la F1. Una inversión descomunal para entrar “a lo grande”, con estética épica y mensaje patriótico. Pero dos días antes de que el anuncio viera la luz, Bay fue despedido del proyecto. Y ahí, según él, empezó el problema.

De acuerdo a la información publicada por The Athletic, la demanda, presentada contra Cadillac y contra su CEO Dan Towriss, sostiene que la idea central del spot era suya. El corto incluía un discurso histórico de John F. Kennedy en 1962, el famoso mensaje sobre llevar a un hombre a la luna. El paralelismo era claro: si la Nasa conquistó el espacio, Cadillac podía conquistar la Fórmula 1. Una narrativa muy americana, muy Super Bowl, muy “misión imposible”.

Towriss, sin embargo, se ha defendido con dureza. En declaraciones a The Athletic, aseguró sentirse “decepcionado” por la decisión del cineasta y recalcó que el trabajo creativo se había desarrollado mucho antes de las reuniones con Bay. Según su versión, la intención era contratarlo solo como director, no como creador del concepto. Cadillac incluso desliza que el problema fue de tiempos: el cronograma era innegociable.

La frase que deja el caso es casi un resumen del mundo moderno: “Bay es un genio, pero no podíamos cumplir con su ritmo”. La industria del cine chocando con la industria del motor, la creatividad frente a la urgencia, el ego frente al calendario. Y todo ello, con una escudería que ni siquiera ha debutado todavía en pista.

Lo preocupante para Cadillac no es solo el dinero —1,5 millones es calderilla comparado con lo que cuesta competir en F1—, sino el relato. Un equipo nuevo necesita credibilidad, orden, una identidad limpia. Y en su primer gran acto mundial, la conversación no gira sobre Checo Pérez, Bottas o el diseño del coche, sino sobre una demanda en Hollywood.

Cadillac quería llegar a la Fórmula 1 como una epopeya. Y de momento, lo ha hecho como un thriller judicial. En la era del espectáculo, el debut ya no se mide por tiempos en Bahréin… sino por el ruido que haces antes incluso de arrancar el motor. @mundiario