Mohamed VI avisa a España de que no aceptará “presión, amenaza ni chantaje” antes del viaje de Felipe VI

Mohamed VI ha elegido la apertura del nuevo periodo de sesiones del Parlamento marroquí para fijar públicamente su posición sobre la crisis migratoria de Ceuta y sobre el futuro de la relación con España. En un discurso de apenas doce minutos, el monarca ha criticado las “declaraciones irresponsables” de determinados sectores políticos y mediáticos españoles y ha advertido de que la cooperación bilateral no puede convertirse en instrumento de presión.

Aunque no ha mencionado en ningún momento el viaje de Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla, previsto para los próximos 13 y 14 de octubre, la coincidencia temporal convierte sus palabras en un recado diplomático. Será la primera visita oficial conjunta de los Reyes a ambas ciudades autónomas durante el reinado de Felipe VI y se producirá apenas dos meses después de la entrada masiva de migrantes registrada en la frontera de El Tarajal.

El soberano alauí ha reivindicado que Marruecos ha consolidado su posición internacional como un “socio responsable y fiable” y ha reclamado reciprocidad a sus socios. En ese contexto ha situado la gestión de la inmigración irregular como uno de los ámbitos en los que, a su juicio, el actual modelo de cooperación ha quedado superado.

“La asociación es una opción soberana y un compromiso voluntario. Nunca será objeto de ninguna presión, amenaza o chantaje”, ha señalado Mohamed VI en una advertencia que alcanza directamente a la relación con España y el resto de países de la UE. El monarca ha censurado, además, “las declaraciones irresponsables de sectores políticos y mediáticos” que llegan desde la Península al Magreb por la cuestión migratoria.

No obstante, la parte más significativa del discurso se ha concentrado en la cooperación migratoria. Mohamed VI ha reconocido los resultados obtenidos por Marruecos en el control de los flujos hacia Europa, pero ha considerado que las crisis recurrentes demuestran que el sistema actual necesita una revisión profunda.

Marruecos reclama cambiar el modelo migratorio

Rabat prepara, según ha anunciado el monarca, un documento con una “visión estratégica, clara y práctica” destinado a abrir una nueva etapa de cooperación basada en el desarrollo compartido, la competitividad económica y la estabilidad regional. La propuesta pretende ampliar el marco de la relación más allá de la gestión inmediata de las fronteras y los flujos migratorios.

El rey marroquí ha apuntado además directamente a uno de los principales puntos de fricción con España, la devolución de menores y adultos marroquíes. Ha denunciado la existencia de “disposiciones legales superadas” y “decisiones judiciales alejadas de la realidad” que, según su interpretación, dificultan las repatriaciones y favorecen la actividad de las redes dedicadas al tráfico de personas.

La referencia adquiere especial importancia después de la crisis de julio, cuando decenas de miles de personas intentaron acceder a Ceuta desde Marruecos. La situación derivó en una emergencia migratoria y política que volvió a colocar en primer plano las dificultades de coordinación entre Madrid y Rabat. El Gobierno español ha defendido desde entonces la cooperación con Marruecos, mientras distintos sectores políticos han reclamado respuestas más contundentes.

Un discurso que precede al viaje de los Reyes

El calendario añade una dimensión política a la intervención de Mohamed VI. El Rey ha hablado cuatro días antes de que Felipe VI y Letizia lleguen a Ceuta, donde permanecerán el 13 de octubre antes de desplazarse al día siguiente a Melilla. En Ceuta, los monarcas visitarán el cementerio musulmán de Sidi Embarek, donde están enterradas víctimas del intento de entrada masiva registrado en julio, además de mantener encuentros con autoridades y representantes de la sociedad civil.

El viaje tiene un marcado carácter institucional y supone la primera visita oficial de Felipe VI a ambas ciudades autónomas como jefe del Estado. La última visita de un monarca español a Ceuta y Melilla se produjo en 2007, cuando Juan Carlos I acudió a las dos ciudades, un desplazamiento que provocó entonces una fuerte reacción de Rabat.

La nueva visita llega en un escenario distinto, pero igualmente sensible. La crisis migratoria ha añadido tensión a una relación bilateral que en los últimos años había experimentado una importante aproximación en ámbitos como la cooperación económica, la seguridad y el control migratorio.

Mohamed VI no ha cuestionado en su discurso la continuidad de esa relación. Al contrario, ha presentado la cooperación con España como una decisión estratégica de Marruecos, aunque ha reclamado que se desarrolle sobre la base de la reciprocidad y sin condicionamientos. La fórmula que propone Rabat pasa ahora por redefinir el modelo migratorio y ampliar la colaboración económica y regional.

Marruecos mira también al escenario interno

El discurso se produce, además, en el inicio de una nueva legislatura y con la formación del próximo Gobierno marroquí todavía en proceso. Fátima Ezzahra Mansouri, del centrista liberal Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), ha sido designada para formar Gobierno después de unas elecciones legislativas en las que su formación obtuvo 97 de los 395 escaños. Las negociaciones apuntan a una posible coalición con el nacionalista Partido Istiqlal y otras fuerzas del espacio de centroizquierda. El objetivo es configurar una mayoría parlamentaria estable en torno a un programa que combine reformas económicas, inversión y desarrollo territorial.

En ese marco, Mohamed VI ha dedicado también buena parte de su intervención a los jóvenes, después de las protestas de la llamada Generación Z que sacudieron el país. El monarca ha reclamado que la juventud ocupe un lugar central en las políticas públicas y ha llamado a acelerar la creación de empleo y la modernización económica.

El Mundial de 2030, que Marruecos organizará junto a España y Portugal, aparece como una de las grandes palancas de inversión. Rabat prevé importantes desembolsos en infraestructuras deportivas y de transporte, mientras Mohamed VI ha pedido al sector privado mayor iniciativa para aprovechar ese ciclo de inversiones. @mundiario