Las Cumbres de las Américas fueron resultado del contagioso optimismo generado por el final de la Guerra Fría. De hecho, la ambiciosa iniciativa diplomática planteada por la Administración Clinton en 1994 aspiraba a convertirse en el principal foro para que todos los países del continente americano pudieran dialogar, trabajar juntos, forjar alianzas, compartir sus avances democráticos y fomentar tanto la sociedad civil como el emprendimiento.
Se aprovechó el agotamiento de dictaduras militares, el descrédito del comunismo y el final de terribles guerras civiles para colocar a la democracia en el centro de la agenda para las Américas. Hasta el punto de generarse un marco de respaldo mutuo, que quedaría plasmado en la Carta Democrática Interamericana firmada en 2001. Durante casi tres… Ver Más

