Ambos incidentes ocurrieron a unos 100 kilómetros en línea recta de la frontera con Ucrania en el Mar Negro. El helicóptero IAR-330 Puma perdió contacto con la torre de control mientras buscaba el avión de combate y luego se estrelló cerca de la ciudad de Cogealac, según los informes. El avión de combate MiG había despegado a las 20.00 horas locales, (18.00 GMT) en misión de patrulla de la base de la fuerza aérea Mihail Kogalniceanu, cerca de la ciudad portuaria de Constanta y donde se encuentran desplegados desde febrero miles de soldados de la OTAN.
Sencillamente, desapareció del radar cuando sobrevolaba la región de Dobrogea, situada junto al Mar Negro, y se da por muertos a los siete militares que volaban en su interior. La autoridades rumanas señalan que había recibido una alerta de mal tiempo, pero el parte meteorológico no justificaría por sí solo su desaparición sin comunicaciones previas. Ambas aeronaves han caído con solo unos minutos de diferencia y a escasos 11 kilómetros de la base aérea.
El Ejército estadounidense ha estado estacionado en la base Mihail Kogalniceanu durante años. Desde la escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania, los contingentes de tropas y equipos de la OTAN allí se han incrementado y esta base militar constituye un puesto de avanzada en el flanco este de la Alianza. Rumanía comparte una frontera de 650 kilómetros de longitud con Ucrania y se considera preservada por su condición de país miembro de la UE y de la OTAN. Estados Unidos envió en enero una unidad de blindados Stryker y un millar de militares, que se sumaron a los 900 anteriormente estacionados. Seis aviones Eurofighter Typhoon de la Fuerza Aérea alemana se sumaron a los cuatro italianos en febrero y Francia por su parte ha enviado 500 soldados en el marco de la OTAN. Bélgica otros 400 con blindados antitanques.

