En la aduana de Tijuana, exactamente en la conocida como Garita El Chaparral, se han instalando en tiendas de campaña unos 900 inmigrantes, y creciendo, a la espera de dar el salto al ansiado nuevo paradigma estadounidense. En su mayoría se trata de centroamericanos -muchos de ellos hondureños- que huyen de la pobreza, la inestabilidad e inseguridad que se vive en sus lugares de origen. El propósito es firme y claro: que les dejen cumplir ya sus procesos de asilo en el vecino norteño.
El punto en el que se reúnen vislumbra el Instituto Nacional de Migración (INM), pegado al paso fronterizo, en el que desde hace un mes se acumulan casi mil almas que soportan durante la noche temperaturas de… Ver Más

