Paul Pogba, del futbolista destinado a marcar una era al ocaso

Paul Pogba tenía todo para convertirse en uno de los grandes futbolistas de su generación. Tenía talento, físico, personalidad y una capacidad extraordinaria para dominar el centro del campo. Con la Juventus se convirtió en una de las grandes apariciones del fútbol europeo, regresó al Manchester United convertido en el fichaje más caro del mundo y después fue campeón del mundo con Francia. Sin embargo, aquella carrera que parecía destinada a convertirse en leyenda terminó tomando un camino inesperado. Lesiones, conflictos dentro y fuera del campo, problemas familiares, una sanción por dopaje y un regreso frustrado a la competición fueron erosionando poco a poco al futbolista. Hoy, con 33 años y sin club, Pogba representa una de las mayores historias de talento desperdiciado del fútbol contemporáneo.

Su historia comenzó a adquirir dimensión internacional cuando abandonó las categorías inferiores del Le Havre para marcharse al Manchester United. Allí apareció como una de las grandes promesas europeas, pero las diferencias con el club y la falta de oportunidades en el primer equipo provocaron su salida hacia la Juventus en 2012. En Turín encontró el escenario que necesitaba para explotar. Antonio Conte apostó por él y Pogba respondió con un fútbol que combinaba potencia, conducción, llegada, precisión en el pase y una capacidad poco habitual para un centrocampista de su tamaño. En cuatro temporadas ganó cuatro Scudetti, dos Copas de Italia y se convirtió en una de las piezas más cotizadas del mercado europeo.

La Juventus había encontrado una estrella y el Manchester United descubrió demasiado tarde lo que había dejado escapar. En 2016, los ingleses pagaron alrededor de 89 millones de libras para recuperar al francés, una cifra que entonces constituía un récord mundial. El fichaje fue presentado como el regreso del hijo pródigo y como una operación destinada a devolver al United a la cima. Pogba llegaba con 23 años, una personalidad enorme y la sensación de que todavía no había alcanzado su techo. Pero el contexto de Old Trafford resultó mucho más complicado. Hubo momentos extraordinarios, pero también lesiones, irregularidad y una relación cada vez más deteriorada con José Mourinho.

La etapa con Mourinho terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más controvertidos de su carrera. El portugués le retiró la capitanía y la relación entre ambos se deterioró públicamente, alimentando una discusión que acabaría acompañando a Pogba durante años: ¿el problema era su rendimiento, el sistema, sus entrenadores o las expectativas que se habían colocado sobre él? El francés nunca dejó de ofrecer destellos de su enorme calidad, pero tampoco consiguió mantener durante suficiente tiempo el nivel que se esperaba de una estrella de su dimensión. Y mientras el fútbol discutía sobre Pogba, su cuerpo comenzó a convertirse en un enemigo cada vez más frecuente.

Aun así, tuvo tiempo para alcanzar la cima. Con Francia se convirtió en campeón del mundo en Rusia 2018 y fue uno de los jugadores importantes de aquella selección. El torneo mostró la mejor versión del francés: poderoso físicamente, inteligente para interpretar los espacios, capaz de conducir el balón y aparecer en los momentos importantes. Parecía que el Mundial podía convertirse en el punto de partida de una segunda fase todavía más brillante. Sin embargo, con el paso de los años terminó pareciendo el último gran escaparate de aquel Pogba que el fútbol había imaginado como futuro dominador de su generación.

Cuando el talento dejó de ser suficiente

Las lesiones comenzaron a acumularse y su continuidad desapareció. El regreso a la Juventus en 2022 parecía una oportunidad perfecta para reconstruir su carrera. Volvía al club donde había sido feliz, conocía la ciudad y tenía la posibilidad de recuperar un protagonismo que había perdido en Inglaterra. Pero apenas pudo disfrutar de aquella segunda etapa. Una lesión de menisco lo dejó fuera durante meses y, cuando consiguió regresar, volvió a sufrir problemas musculares. En toda la temporada 2022-23 apenas disputó unos minutos. La carrera que necesitaba continuidad estaba entrando en una espiral de interrupciones.

Entonces llegó el episodio que cambió definitivamente su trayectoria. Tras un partido de la Juventus contra Udinese en agosto de 2023, Pogba dio positivo en un control antidopaje por testosterona no endógena. El tribunal antidopaje italiano le impuso inicialmente cuatro años de suspensión. Pogba sostuvo que nunca había tenido intención de doparse y recurrió la sanción ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, que finalmente redujo el castigo a 18 meses. La resolución le permitió regresar antes de lo previsto, pero el daño deportivo ya estaba hecho: un futbolista que llevaba años luchando contra las lesiones debía afrontar ahora una larguísima ausencia de la competición.

El problema tampoco terminó ahí. Mientras su carrera deportiva se encontraba paralizada, Pogba quedó involucrado en un caso de extorsión que expuso públicamente un conflicto familiar y a personas de su círculo más cercano. Su hermano Mathias estuvo entre los condenados por el caso, una situación que convirtió la vida privada del futbolista en otro foco permanente de atención. Pogba pasó de hablar de fútbol, títulos y grandes partidos a tener que explicar asuntos completamente alejados del terreno de juego. La sensación era cada vez más evidente: el futbolista había dejado de controlar su propia narrativa.

La Juventus rescindió finalmente su contrato y Pogba necesitaba un último intento. En 2025 apareció Monaco, una oportunidad para volver a Francia, recuperar sensaciones y tratar de demostrar que todavía podía jugar al máximo nivel. Su regreso tuvo incluso un componente simbólico: después de más de dos años alejado del fútbol competitivo, volvió a disputar un partido oficial en noviembre de 2025. Pero el cuerpo volvió a responder con problemas. Las lesiones musculares y físicas impidieron que pudiera alcanzar ritmo, y su aventura en el Principado terminó reducida a apenas seis apariciones, con una única titularidad.

En agosto de 2026 llegó el último golpe. Monaco y Pogba acordaron rescindir anticipadamente el contrato que todavía tenía vigencia hasta junio de 2027. El club entendió que los objetivos planteados cuando se produjo su fichaje solo se habían cumplido parcialmente, mientras el francés volvía a encontrarse lesionado. Su paso por Monaco terminó siendo la última prueba de que el problema ya no era únicamente recuperar el nivel: era conseguir permanecer sobre el campo. A los 33 años, Pogba vuelve a ser agente libre y su futuro resulta completamente incierto.

La caída resulta especialmente dolorosa porque Pogba llegó a tenerlo prácticamente todo. Fue una de las grandes promesas de Europa, triunfó en la Juventus, protagonizó un traspaso récord, ganó títulos en Inglaterra, fue campeón del mundo y llegó a ser considerado uno de los centrocampistas más completos del planeta. Después, su carrera quedó atrapada en una sucesión de interrupciones que hicieron imposible construir continuidad. Su historia no demuestra que el talento no sea importante; demuestra que el talento, por sí solo, tampoco garantiza una carrera extraordinaria. A veces el fútbol se decide en terrenos que nada tienen que ver con la técnica.

Hoy resulta imposible saber si Pogba volverá a competir o si su carrera profesional está entrando definitivamente en su último capítulo. Todavía tiene una edad en la que otros centrocampistas continúan jugando al máximo nivel, pero su situación es radicalmente distinta: llega sin club, después de una temporada prácticamente perdida y con un historial reciente marcado por lesiones y una larga ausencia. Quizá encuentre un último destino que le permita recuperar algo de aquella magia. Quizá decida que ya no merece la pena seguir luchando contra un cuerpo que demasiadas veces le ha dicho que no. Lo que sí parece inevitable es que el Pogba que prometía dominar una generación ya pertenece al recuerdo. Y esa es, probablemente, la parte más triste de su historia: no estamos hablando de un futbolista que nunca llegó a la cima, sino de uno que llegó hasta ella y no pudo quedarse. @Mundiario