Una bandera de España, la Copa del Mundo y un enorme “Viva Roja” aparecieron en uno de los fondos del Vélodrome. La escena sorprendió especialmente porque no ocurrió en Madrid ni en territorio español, sino en Marsella, durante el estreno liguero del Olympique ante el Estrasburgo. La iniciativa correspondió a los South Winners, uno de los grupos de aficionados más influyentes del club francés.
Detrás del homenaje hay mucho más que una simple felicitación al campeón del mundo. España conquistó su segunda estrella después de derrotar a Argentina en la final, pero antes había apartado precisamente a Francia en las semifinales del Mundial. El tifo de los South Winners celebró también aquella eliminación de la selección francesa a manos de La Roja.
Marsella va por libre
Para entender semejante paradoja hay que conocer Marsella. La ciudad ha construido históricamente una identidad tremendamente local, popular y diferenciada respecto al resto del país. La cultura marsellesa mantiene una importante tradición de oposición al poder central de París, mientras el Olympique se ha convertido durante décadas en uno de los grandes vehículos de ese sentimiento de pertenencia.
Eso no significa que Marsella viva de espaldas a Francia, pero sí que alrededor del OM existe una fuerte reivindicación de lo propio. Los South Winners, nacidos en 1987, han convertido precisamente el orgullo marsellés en una de sus principales señas de identidad. El lema “Fiers d’être Marseillais”, orgullosos de ser marselleses, ha acompañado al grupo prácticamente desde sus primeros años.
El enfrentamiento con París tiene además una inevitable traducción futbolística. La rivalidad entre el Olympique y el Paris Saint-Germain es la más reconocible del fútbol francés y se intensificó todavía más desde la llegada del capital catarí al conjunto parisino. Para buena parte del entorno marsellés, el PSG representa precisamente todo aquello contra lo que han construido su identidad: el poder económico, la centralización alrededor de París y un modelo de fútbol cada vez más alejado de la grada tradicional.
Los South Winners mantienen desde hace tiempo acciones sociales y solidarias fuera del fútbol y España ya había aparecido anteriormente entre sus reivindicaciones. En 2024, el grupo se movilizó para ayudar a los afectados por la DANA en Valencia y mostró en el Vélodrome su solidaridad con las víctimas españolas. Dos años después, España volvió a ocupar el Virage Sud, esta vez por una razón mucho más festiva.
El “Viva Roja” puede entenderse así como la suma de varias capas: una felicitación a España por conquistar el Mundial, la satisfacción de haber visto caer a Francia ante La Roja y esa vieja personalidad marsellesa que disfruta desmarcándose de París y, en ocasiones, también del sentimiento mayoritario francés.
El tifo sorprendió al resto del país, pero resulta mucho menos extraño cuando se conoce la particular manera que tiene Marsella de entender su ciudad, su club y su relación con Francia. En un Vélodrome acostumbrado a reivindicar que Marsella es Marsella antes que cualquier otra cosa, celebrar a la selección que acababa de dejar fuera a Francia fue otra forma de recordar precisamente eso.
