PSG vs Bayern: el duelo que lo tuvo todo… salvo una buena defensa

Pocas veces una semifinal de Champions entrega un espectáculo tan desatado como el que firmaron PSG y Bayern en París. El 5-4 final fue mucho más que un marcador gigantesco: fue un intercambio feroz de golpes, ocasiones y talento a campo abierto. De esos partidos que obligan a levantarse del asiento y recordar por qué este deporte sigue siendo incomparable.

El arranque del Bayern fue una amenaza seria de derrumbe para el campeón francés, con veinte minutos de dominio, vértigo y sensación de 0-2 inminente. Pero el PSG resistió el vendaval sin perder el pulso ni la fe. Tiene una relación casi enfermiza con el gol y, cuando detecta la grieta, la explota con una naturalidad devastadora.

La noche fue un homenaje al desequilibrio en banda y a la imaginación en carrera. Olise castigó, Kvaratskhelia dejó un gol de autor, Luis Díaz apareció con una voracidad tremenda y Doue se sumó al festival, mientras Musiala y Kane respondían con jerarquía y colmillo. Cada ataque parecía mejor que el anterior, como si el partido se jugara en modo irreal.

Todo ocurrió, además, a una velocidad impropia de una semifinal, sin apenas respiro en la medular y con una sensación constante de peligro. Hubo nueve goles en trece disparos a puerta y aún quedó una acción final, en el 94, en la que el PSG evitó bajo palos un empate que habría rematado la locura. Fue un encuentro sin pausa, sin red y casi sin lógica.

¿El mejor partido de nuestras vidas? 

El duelo en el Parque de los Príncipes fue presentado por muchos medios como “el mejor partido del siglo”. Sin embargo, la realidad estuvo lejos de esa etiqueta. Las grandes figuras ofensivas de PSG y Bayern desplegaron todo su arsenal, regalando momentos de auténtico espectáculo. Pero en defensa, la historia fue muy distinta: un festival de errores que dejó en evidencia a ambos equipos.

Ni las zagas ni los porteros estuvieron a la altura de una noche que exigía heroicidad. Luis Enrique seguramente extrañó a Gianluigi Donnarumma, sobre todo tras la pobre actuación de Safonov. Y Manuel Neuer, el mítico guardameta alemán, ofreció una versión desconocida, más cercana al olvido que a la leyenda.

Los laterales tampoco escaparon al desastre. Nuno Mendes, considerado por muchos como el mejor lateral izquierdo del momento, vivió un auténtico calvario. Alphonso Davies, por su parte, quedó expuesto una y otra vez, incluyendo la acción que derivó en el penal transformado por Ousmane Dembélé.

En conjunto, PSG y Bayern dejaron una imagen defensiva muy pobre, demasiado vulnerables en un escenario que pedía firmeza y grandeza. Aun así, la eliminatoria sigue siendo el gran titular: si la ida ya rozó el delirio, la vuelta amenaza con romper todos los récords. @mundiario