Horas después de un nuevo bombardeo masivo de Rusia sobre Ucrania, su presidente, Vladímir Putin , volvía a exhibir este viernes su alianza con su homólogo chino, Xi Jinping , en una cumbre por videoconferencia. En los primeros minutos de su reunión, emitidos por la televisión rusa y recogidos por las agencias internacionales, Putin no solo ha alardeado de sus buenas relaciones bilaterales, sino que hasta ha invitado a Xi a visitar Moscú en primavera. «Le estamos esperando, señor presidente. Querido amigo, le esperamos la próxima primavera para una visita de Estado a Moscú», ha anunciado públicamente Putin, para quien este viaje «demostraría al mundo la proximidad de las relaciones entre Rusia y China». Según informa Reuters, el presidente ruso ha asegurado que estas «son las mejores en la historia y aguantan todas las pruebas». En pleno enfrentamiento con Occidente por la invasión de Ucrania, y con Rusia condenada por la comunidad internacional como se vio en la última cumbre del G-20 en Bali, Putin le ha recordado a Xi Jinping que «compartimos las mismas opiniones sobre las causas, el curso y la lógica de la actual transformación del escenario geopolítico global». Noticia Relacionada estandar Si Guerra total por el control de los chips, el recurso más crítico del mundo Alexia Columba Jerez EE.UU. se enfrenta al mayor reto de su historia intentando aislar a China y controlar el estratégico mercado de semiconductores porque alegan que está en juego la seguridad nacional y el orden mundial En una respuesta mucho más corta que la larga introducción de Putin, Xi le ha respondido que, «en vista de la difícil y lejos de clara situación internacional», Pekín estaba dispuesto a «incrementar la cooperación estratégica con Rusia, proporcionarse mutuamente oportunidades de desarrollo y ser socios globales en beneficio de los pueblos de ambos países y con el interés de la estabilidad en el mundo». Aunque ninguno de los dos ha mencionado la guerra de Ucrania en la parte que ha trascendido de su conversación, Putin ha destacado que «aspiramos a fortalecer la cooperación entre las fuerzas armadas de Rusia y China». Intentando proyectar una imagen de unidad con Xi para mitigar su aislamiento internacional, ha saludado sus esfuerzos conjuntos por contrarrestar «la presión y las provocaciones sin precedentes de Occidente». Además, ha recordado que Rusia se ha convertido en uno de los principales proveedores de petróleo de China, por encima de Arabia Saudí, y de gas, con 13.800 millones de metros cúbicos hasta noviembre. Antes de la invasión rusa de Ucrania, cuando ambos se reunieron en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín, Xi Jinping celebró la «amistad sin límites» con Rusia, en clara oposición ideológica a las democracias de Occidente. Pero el fracaso militar del Kremlin, que ha desnudado la supuesta potencia del Ejército ruso y expuesto sus graves problemas y fallos, ha debilitado a Putin y marginado a Moscú, agrietando su alianza con China por el impacto mundial de la guerra. En su último encuentro en persona, durante la cumbre de la Organización de Seguridad de Shanghái celebrada en Uzbekistán en septiembre, Putin admitió las «preguntas y preocupaciones» de Pekín sobre la guerra. Apoyo implícito Desde su estallido hace ya diez meses, el régimen chino ha apoyado implícitamente a Moscú, culpando de la situación a EE.UU. y la OTAN en su claro enfrentamiento con Occidente. Pero Xi Jinping puede verse obligado a moderar su alianza con Putin por su intento de volver al escenario internacional tras pasarse casi tres años encerrado en su país por la pandemia. Aunque Xi no ha llegado a los extremos del primer ministro indio Narendra Modi, quien le espetó a Putin en Samarcanda que «no es el momento para la guerra», durante la cumbre del G20 se reunió con todos los líderes occidentales, que buscan su mediación con Rusia para lograr la paz. Tras perpetuarse en el poder durante el XX Congreso del Partido Comunista celebrado en octubre, la posición de Xi Jinping también se ha visto debilitada por las históricas protestas en China contra las restricciones del Covid 0, que llegaron a pedir su dimisión. En plena explosión de contagios en su país, y con la comunidad internacional temiendo de nuevo un repunte de la pandemia por su reapertura de fronteras, a Xi tampoco le interesa un panorama internacional tan revuelto que afecte a la recuperación de su economía, muy dañada por estos tres años de cierres y confinamientos. Demostración de unidad entre ambos países o intento de China por apaciguar el conflicto, el resultado de esta cumbre virtual con Putin se verá durante las próximas semanas, si sigue o no la lluvia de misiles y drones sobre Ucrania y si Xi Jinping viaja a Moscú en primavera.

