Putin usa el Día de la Victoria para reforzar su discurso sobre Ucrania

Rusia celebró este sábado el Día de la Victoria con uno de los desfiles militares más sobrios de los últimos años. En la Plaza Roja de Moscú, el presidente Vladimir Putin aprovechó la conmemoración del triunfo soviético sobre la Alemania nazi para enviar un mensaje político y militar centrado en la guerra en Ucrania, un conflicto que ya redefine buena parte del discurso oficial del Kremlin.

La ceremonia estuvo marcada por un fuerte operativo de seguridad, menos despliegue militar visible y una asistencia internacional reducida. Aun así, Putin mantuvo intacto el tono simbólico del evento: presentar la ofensiva rusa en Ucrania como una continuidad histórica de la llamada “Gran Guerra Patria”, el relato soviético de resistencia y victoria durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante su intervención, el mandatario aseguró que las tropas rusas “siguen avanzando” frente a lo que describió como una fuerza respaldada por la OTAN. La referencia no fue casual. Moscú insiste desde hace meses en instalar la idea de que la guerra no es únicamente contra Ucrania, sino contra Occidente en su conjunto.

Putin apeló además a la unidad nacional como elemento central de la resistencia rusa. “Estamos juntos, y el triunfo será nuestro”, afirmó ante militares, veteranos y autoridades presentes en la Plaza Roja. El mensaje buscó reforzar la cohesión interna en un momento donde el conflicto prolongado empieza a tener costos económicos, sociales y diplomáticos más visibles para Rusia.

El desfile también dejó señales de un cambio de clima internacional. A diferencia de otros años, la presencia de líderes extranjeros fue limitada y quedó reducida a aliados o socios estratégicos cercanos a Moscú, como Bielorrusia, Kazajistán y Uzbekistán. La escasa representación internacional reflejó el aislamiento político que atraviesa el Kremlin desde el inicio de la invasión en 2022.

En paralelo a los actos en Moscú, Ucrania denunció nuevos ataques rusos en regiones clave como Sumy y Odessa. Según Kiev, los bombardeos ocurrieron pese al alto el fuego anunciado previamente en conversaciones impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump.

Las autoridades ucranianas informaron que los ataques incluyeron drones y misiles balísticos, provocando muertos, incendios y daños en infraestructura civil. Las imágenes difundidas por los servicios de emergencia mostraron viviendas destruidas y operativos de rescate interrumpidos por temor a nuevos bombardeos.

La coincidencia entre la celebración militar en Moscú y la continuidad de los ataques volvió a mostrar la distancia entre los gestos diplomáticos y la realidad del frente de guerra. Mientras Rusia reivindica su narrativa histórica de defensa nacional, Ucrania insiste en que el conflicto continúa escalando sobre el terreno.

Más allá de la simbología del desfile, el mensaje político del Kremlin parece claro: mantener el respaldo interno a una guerra que ya se convirtió en el eje central del proyecto de poder de Putin. @mundiario