Para el martes o el miércoles de esta semana se espera la llegada a Pekín del presidente ruso, Vladímir Putin. Sería el primer viaje desde marzo fuera de lo que fue la extinta Unión Soviética, una vez tenga concertado su encuentro a solas con su homologo chino, Xi Jinping, que acoge desde el martes la cumbre internacional ‘Un cinturón, una ruta’, con la participación de 130 dirigentes extranjeros. El ministro de Exteriores ruso, Seguéi Lavrov, está ya en la capital china , donde acaba de reunirse con su colega Wang Yi. Sin embargo, en Moscú no se ha precisado todavía el momento exacto en que Putin se trasladará a Pekín. Distintas fuentes relacionan esta indeterminación con el hecho de que pudiera no estar todavía confirmado el momento concreto cuando Xi reciba al presidente ruso para mantener una reunión a solas, al margen de la cumbre, en la que el jefe del Kremlin tiene también previsto intervenir. Desde que ambos dirigentes proclamaran su «amistad eterna», la interacción mutua ha sido prácticamente permanente. Los proyectos de índole energética, especialmente la construcción de gaseoductos, siguen adelante. China es en la actualidad el principal cliente del petróleo ruso y en la esfera económica las transacciones también prosperan. El comercio entre Rusia y China se incrementó un 30% en el primer semestre de este año y aumentará en más de 200.000 millones de dólares cuando finalice 2023, sostiene el ministro de Economía ruso, Maxim Reshétnikov. Noticia Relacionada guerra en ucrania estandar No Putin realiza en Kirguistán su primer viaje al extranjero desde que el tribunal de La Haya solicitase su arresto a nivel internacional Rafael M. Mañueco Los dirigentes de ambos países han abordado las vías para «fortalecer la cooperación bilateral», incluyendo la militar en el marco de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva Rusia es ahora el segundo mayor socio comercial de China fuera de Asia, sólo superado por Estados Unidos. Como gusta decir en Moscú, los intercambios con China revisten una importancia «estratégica». Pero, pese a la buena marcha de las relaciones, Putin no oculta que lleva meses deseando volver a reunirse con Xi. Se ha hablado repetidamente de que Moscú anhela obtener ayuda militar de China para su ofensiva en Ucrania o pretende pulir el plan de paz de Pekín para parar la guerra. La guerra en Ucrania y las sanciones occidentales no han hecho sino aumentar la dependencia de Rusia con respecto a China desde el punto de vista económico, que a su vez ha derivado también en dependencia geopolítica. A cambio, Pekín, no sólo no se ha unido a las sanciones, sino que tampoco ha condenado la invasión de Ucrania. Asiste además frecuentemente a Moscú en las votaciones en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, organizan maniobras conjuntas y varios países les han acusado de formar un bloque militar contra Estados Unidos y sus aliados. Pero el Kremlin parece que desearía algo más de su gran vecino oriental.
