La muerte de Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife, ha colocado a Jesús Owono en el centro de una investigación que va más allá del terreno de juego. El guardameta del FC Andorra protagonizó el choque que provocó la parada cardiorrespiratoria del futbolista madrileño durante el encuentro disputado entre ambos equipos. De Miguel falleció posteriormente en el hospital, y la Policía Nacional abrió diligencias para esclarecer las circunstancias del suceso.
Mientras se desarrolla la investigación, una de las cuestiones que se plantea es qué consecuencias puede tener para Owono la acción que terminó con la expulsión directa del portero. La respuesta depende de dos ámbitos diferentes: el disciplinario deportivo y el judicial. Y las posibles consecuencias no son las mismas.
Hasta 12 partidos de suspensión por una acción violenta
En el plano deportivo, el guardameta se expone a una sanción que podría alcanzar los 12 encuentros. El artículo 102 del Reglamento de la Real Federación Española de Fútbol contempla suspensiones de entre cuatro y doce partidos cuando un jugador se comporta de manera violenta con un adversario durante el juego y provoca consecuencias lesivas graves.
El acta arbitral será una pieza fundamental para determinar el castigo. El colegiado justificó la tarjeta roja directa a Owono por impactar con la pierna en alto y emplear fuerza excesiva contra un rival cuando ambos disputaban el balón.
Ese detalle tendrá importancia en la valoración del Comité de Competición, que deberá analizar tanto el informe del árbitro como las imágenes de la jugada. La sanción definitiva dependerá de la calificación disciplinaria que se otorgue a la acción.
La investigación policial no significa que vaya a ser condenado
La vía penal es mucho más compleja. La Policía Nacional ha abierto diligencias por la muerte de De Miguel y la Fiscalía también ha iniciado actuaciones para determinar si existe alguna responsabilidad que vaya más allá del ámbito deportivo.
Sin embargo, la apertura de una investigación no supone que Owono haya cometido un delito ni que vaya a ser procesado. Los especialistas en Derecho Penal consultados por 20minutos consideran que resulta muy difícil atribuir responsabilidad criminal al portero por un choque producido durante una jugada de fútbol.
La clave jurídica está en el denominado riesgo permitido: quienes participan en un deporte de contacto aceptan determinados riesgos inherentes a la competición, entre ellos los golpes y las lesiones que pueden producirse durante una acción de juego. Esa circunstancia no supone una autorización para cualquier conducta, pero sí obliga a distinguir entre una infracción deportiva y una actuación que pueda tener relevancia penal.
En este caso, el árbitro dejó constancia de que el balón estaba en disputa cuando se produjo el impacto. Esa circunstancia puede resultar determinante para valorar si la acción se encontraba dentro de los riesgos propios del fútbol o si los excedió.
Un caso que todavía debe esclarecerse
La investigación tendrá que reconstruir lo ocurrido, examinar las imágenes y recabar los testimonios necesarios para determinar las circunstancias del fallecimiento. También deberá analizarse la actuación de los servicios médicos y la documentación relacionada con la asistencia prestada al jugador.
Por ahora, no existe una conclusión judicial sobre la responsabilidad de Owono. La sanción deportiva puede llegar antes, pero la posible responsabilidad penal exige un análisis distinto y pruebas que permitan acreditar los elementos de un delito.
La tragedia ha dejado dos vestuarios profundamente afectados y una pregunta que el fútbol español necesita esclarecer: cómo se produjo una acción de juego que terminó con la vida de un futbolista de 30 años. Mientras tanto, el caso exige prudencia y evitar convertir una investigación abierta en una condena anticipada. @mundiario
