Según Rusia, tal y como señalaron recientemente el presidente, Vladímir Putin, y el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, «se ha ignorado la naturaleza del paquete de las propuestas rusas(…) tergiversando su contenido». «Tal forma de acometer el asunto así como la retórica empleada por los funcionarios estadounidenses refuerza las dudas en cuanto a que Washington esté realmente comprometido con solucionar la cuestión de la seguridad europea».
Pero, ¿en qué consisten estas medidas? ¿Qué podría pasar ahora?
Medidas «técnico-militares»
El término utilizado para las medidas que tomará Rusia ha sido «técnico-militares», muy ambiguo y del que poco se ha explicado.
El pasado lunes, 14 de febrero, Lavrov explicó que «las medidas técnico-militares contemplan el despliegue de medios bélicos» sin entrar en más detalles. Según el experto ruso en temas militares, Alexánder Ermakov, estas técnicas podrían incluir la instalación de misiles nucleares en nuevos emplazamientos, como en la península de Crimea o en zonas más occidentales de Rusia, apuntando a objetivos situados en Europa. También podrían suponer el aumento de la actividad de bombarderos estratégicos y submarinos armados con armas atómicas,
que podrían tener como objetivo Estados Unidos. Como explica Ermakov, las medidas serían «preventivas« y podrían no llegar a un ataque concreto, salvo que Estados Unidos y la OTAN iniciasen una agresión.

