Lo que comenzó como un artículo de opinión sobre el próximo duelo entre España y Francia en el Mundial ha terminado desencadenando una intensa tormenta diplomática.
Mariano Rajoy publicó un texto en el que elogiaba el potencial deportivo de la selección francesa, aunque afirmaba que el combinado nacional compite prácticamente «sin franceses», en referencia al origen familiar de buena parte de sus futbolistas. Sus palabras no tardaron en cruzar la frontera y provocar una respuesta inmediata de la clase política francesa.
En París, dirigentes del Gobierno y representantes de distintos partidos coincidieron en un mensaje común: consideran que las afirmaciones del expresidente español son incompatibles con los valores republicanos y alimentan un discurso basado en prejuicios sobre la inmigración y la identidad nacional.
El Gobierno francés responde con dureza
La reacción del Ejecutivo de Emmanuel Macron fue prácticamente unánime. Varios ministros calificaron el artículo de Rajoy como un ejemplo de racismo y rechazaron cualquier intento de cuestionar la nacionalidad de los jugadores franceses por el origen de sus familias.
Desde el Ministerio del Interior recordaron que todos los futbolistas convocados representan legalmente a Francia y defendieron que la República francesa integra a ciudadanos de múltiples procedencias bajo una misma identidad nacional. Otros miembros del Gobierno insistieron en que el deporte debe valorar exclusivamente el talento y el rendimiento de los deportistas, sin convertir el origen étnico o familiar en objeto de debate político.
La Embajada de Francia en Madrid también quiso intervenir para responder públicamente a la polémica. A través de un comunicado recordó que todos los integrantes de la selección poseen la nacionalidad francesa y que la inmensa mayoría, además, nació en territorio francés.
El mensaje buscaba desmontar la idea de que el combinado nacional no representa al país y reivindicar el carácter diverso de la sociedad francesa.
Pedro Sánchez entra en la polémica antes de las semifinales
En España, el presidente del Gobierno aprovechó la controversia para lanzar un mensaje en defensa de la diversidad y la convivencia. Pedro Sánchez contrapuso una visión de la identidad nacional basada en la integración, el trabajo y el compromiso con el país frente a los discursos que vinculan la pertenencia al origen, el apellido o el color de la piel.
Su publicación concluyó con un deseo de cara al encuentro entre ambas selecciones: que el mejor equipo consiga la victoria sobre el césped y que el racismo salga derrotado fuera de él.
La controversia ha reabierto un viejo debate en Francia que aparece periódicamente cada vez que la selección nacional alcanza grandes éxitos deportivos. Desde el Mundial conquistado en 1998, algunos sectores de la extrema derecha francesa han cuestionado la composición multicultural del equipo, pese a que todos sus integrantes representan legalmente al país.
Precisamente por ese precedente, numerosos dirigentes franceses consideran especialmente grave que un exjefe del Gobierno español haya recuperado un argumento que durante años ha sido utilizado por movimientos ultranacionalistas.
La oposición francesa también cierra filas
Las críticas no se limitaron al Ejecutivo de Macron. Responsables de distintas formaciones políticas, desde socialistas hasta comunistas, coincidieron en rechazar las declaraciones de Rajoy y defendieron que la selección francesa representa fielmente la diversidad de la sociedad del país.
Varios dirigentes subrayaron que Francia no se define por criterios étnicos, sino por un proyecto común sustentado en la ciudadanía y en los valores republicanos. Algunos incluso reclamaron que la Federación Francesa de Fútbol estudie posibles acciones legales frente a unas declaraciones que consideran ofensivas para los internacionales galos.
La polémica eclipsa el gran duelo del Mundial
La semifinal entre España y Francia llegaba rodeada de una enorme expectación deportiva, pero las declaraciones del expresidente han desplazado parte del foco hacia un debate político y social que trasciende el fútbol.
Mientras ambas selecciones ultiman los preparativos para luchar por un puesto en la final del Mundial, la controversia sobre identidad, inmigración y racismo continúa creciendo y amenaza con convertirse en uno de los grandes temas alrededor del partido. @mundiario
