Raphinha tumba al Sevilla con una remontada en el Sánchez Pizjuán

El Ramón Sánchez-Pizjuán presenció el examen más complejo y volcánico al que se ha sometido el líder de LaLiga  en lo que va de curso. En un feudo que ardió desde los primeros acordes de su himno, el FC Barcelona de Hansi Flick tuvo que ponerse el mono de trabajo para sofocar la rebelión de un Sevilla desatado. Ante la adversidad, emergió la figura colosal de Raphinha: el capitán azulgrana firmó un triplete incontestable para liquidar el choque (1-3) y garantizar un pleno perfecto de 21 puntos antes de la ventana internacional.

La noche arrancó con sorpresa en la pizarra germana. Flick guardó su carta más imprevista hasta última hora al confiar los guantes a Dominik Livakovic, sentando a Wojciech Szczesny tras la baja por precaución de Joan García. La alineación, retocada además con el retorno al once de Cubarsí, Fermín y Anthony Gordon, tardó en asimilar las hostilidades impuestas por el bloque de Luis García Plaza.

El Sevilla mordió con ferocidad en cada disputa, rozando el límite reglamentario ante la permisividad arbitral de Martínez Munuera. En medio de la refriega, una genialidad de Lamine Yamal con disparo a la madera frenó la embestida local, pero los hispalenses respondieron al contragolpe. En el minuto 18, un error de bulto de Raphinha en la entrega permitió a Félix Correia profundizar por banda y servir un centro milimétrico que Seko Fofana cabeceó a la red para hacer estallar el 1-0.

Lejos de hundirse por su despiste, la reacción del astro de Porto Alegre fue demoledora e instantánea. Apenas tres minutos después, Raphinha domó un pase de Christensen en el vértice del área, quebró la cintura de Sangante con un recorte seco de pierna izquierda y ajustició a Odysseas con un derechazo inapelable para clavar el empate en el marcador.

Pese a las tablas, el tramo final del primer asalto degeneró en un ida y vuelta incontrolable. Mientras Lamine Yamal lidiaba con la bronca de la grada tras reclamar un penalti y encararse con Kochorashvili, las áreas sufrieron un asedio constante. Rodri tuvo que cruzarse como salvador providencial ante Félix Correia para evitar males mayores antes de enfilar el túnel de vestuarios.

El golpe de autoridad tras el descanso y la sentencia del capitán

La charla técnica de Hansi Flick en la caseta restableció el orden y la amplitud. Con retoques en el posicionamiento táctico, el Barça limitó las pérdidas en salida y castigó el desgaste físico de su rival. La recompensa no tardó en llegar: en el 51′, Lamine Yamal porfió un balón dividido con fe ciega y dibujó un centro medido al corazón del área para que Raphinha, llegando con todo, pusiera el 1-2 con un testarazo perfecto.

El Sevilla acusó el tremendo despliegue del primer acto y sus piernas comenzaron a flaquear. Aunque García Plaza recurrió al banquillo dando entrada a Chidera Ejuke, José Ángel Carmona e Isaac Romero en busca de un chispazo revitalizador, la maquinaria culé ya dominaba los tiempos y amenazaba con la sentencia, rozando el gol olímpico en un córner envenenado del propio extremo brasileño.

La puntilla definitiva subió al marcador en el minuto 69 con una obra de arte colectiva. De nuevo Lamine Yamal frotó la lámpara para filtrar un pase milimétrico entre los centrales, dejando a Raphinha mano a mano frente al guardameta. El capitán definió con una sutileza propia de elegidos, picando el esférico con suavidad sobre la salida de Odysseas para sellar su ‘hat-trick’ y dinamitar cualquier atisbo de reacción andaluza.

Con el duelo encarrilado, Flick administró esfuerzos retirando a su gran figura bajo una cerrada ovación, dando entrada a Karim Adeyemi y posteriormente a Gabriel Jesus. Aunque Gordon no logró culminar dos ocasiones francas para ampliar la cuenta, el Barça gestionó con madurez los minutos finales ante un rival exhausto que vio cómo se esfumaba su condición de invicto reciente.

El triunfo en Nervión deja al Barça a una sola victoria de igualar el mejor arranque liguero de su historia —las ocho victorias del curso 2013-14— y sitúa a Raphinha en la estratosfera con 12 dianas en solo siete jornadas. Con los deberes hechos y un pleno impecable, los azulgranas se van al parón trasladando toda la asfixia al derbi madrileño, obligando a un Real Madrid que arranca su choque liguero a seis puntos de distancia. @mundiario