La revelación de una presunta campaña de desinformación orquestada desde Rusia para desacreditar al presidente argentino Javier Milei abre un nuevo capítulo la llamada “guerra híbrida” en Europa que se extiende hasta América Latina. Según una investigación de un consorcio periodístico internacional, una estructura vinculada a intereses rusos habría financiado la publicación de más de 250 artículos en medios argentinos, con el objetivo de erosionar la imagen del Gobierno ultraliberal en un contexto geopolítico marcado por la guerra en Ucrania y el reposicionamiento exterior de Buenos Aires como máximo aliado de EE UU e Israel.
El eje de la investigación gira en torno a un grupo identificado como “La Compañía”, al que se atribuye una operación sistemática de influencia mediática. Basada en documentos filtrados de inteligencia rusa y analizada por un consorcio internacional —con participación de las plataformas openDemocracy (Reino Unido), Dossier Center, iStories, All Eyes on Wagner (Rusia), Forbidden Stories (Francia) y Filtraleaks (Argentina)— la pesquisa detalla pagos por al menos 283.000 dólares destinados a la publicación de artículos en 23 medios digitales.
El mecanismo, según los hallazgos, no se limitaba a propaganda explícita. Al contrario, la estrategia consistía en insertar contenidos aparentemente informativos o de opinión que, de forma indirecta, cuestionaran decisiones del Ejecutivo, amplificaran tensiones internas o difundieran informaciones falsas. En algunos casos, incluso se detectaron firmas de redactores inexistentes o generadas mediante inteligencia artificial, lo que sugiere un nivel de sofisticación creciente en este tipo de operaciones.
La campaña no se habría limitado al ecosistema digital. El informe apunta a acciones complementarias en el espacio público, como pancartas pagadas a las barras del equipo Club Atlético Huracán en la Copa Argentina donde la bandera de Ucrania aparecía tachada junto al mensaje “Sí al fútbol, no a la guerra”. Este enfoque integral responde a lo que los expertos denominan “guerra híbrida”, una combinación de herramientas informativas, psicológicas y políticas orientadas a influir sin recurrir a la confrontación directa.
En este contexto, la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) confirmó haber detectado la operación y trasladado el caso a la Justicia. Según el organismo, la finalidad era “influir en la opinión pública argentina en beneficio de intereses geopolíticos extranjeros”, en un momento en que el Gobierno de Milei reforzaba su alineamiento con Ucrania frente a Rusia.
Milei denuncia una “red de espionaje ilegal”
Conocidos los hechos, el propio Milei los calificó como una “gravedad institucional” y prometió llegar “hasta las últimas consecuencias”. Según lo escrito en su cuenta de X, el caso evidenciaría una red más amplia de injerencia externa que buscaba minar su figura en la opinión pública argentina, que tildó de “red de espionaje ilegal”.
Sin embargo, la reacción de los medios implicados ha sido diversa. Muchos han negado haber recibido pagos o participado conscientemente en la campaña, aunque algunos reconocen que los contenidos llegaron a través de intermediarios habituales en la industria, como agencias o colaboradores externos.
Por su parte, la Embajada de Rusia en Argentina ha rechazado las acusaciones, calificándolas de “historia inflada artificialmente” y afirmó que no hay “ni hechos ni pruebas” que respalden las “insinuaciones” contra el Kremlin. “Nos vimos obligados a prestar atención a la reciente publicación de una serie de los materiales antirrusos en los sitios web argentinos. Los ‘investigadores’ han reavivado una historia olvidada sobre una supuesta campaña de desinformación rusa, inflada artificialmente en junio de 2025. Como era de esperar, al igual que entonces, no se aportan hechos ni pruebas que respalden estas insinuaciones”, dijo la legación diplomática.
“En esencia, no tenemos nada que añadir hoy. Lamentamos que las posturas ideológicas vuelven a imponerse al sentido común y que el deseo de enturbiar las relaciones bilaterales prevalece sobre la voluntad de desarrollarlas”, finaliza la embajada rusa. @mundiario
