Samsung sacude el tablero de los plegables con el Galaxy Z Fold8, el primer modelo de la serie que adopta un formato tipo pasaporte de aspecto 4:3. La jugada, a un precio de partida de 1.999 euros, busca conquistar el mercado del consumo multimedia y llegar antes que el esperado iPhone plegable de Apple.
Claves de la operación
- El nuevo formato 4:3 mejora la experiencia multimedia y apunta directo al iPhone plegable. Samsung abandona la pantalla casi cuadrada de anteriores Fold para favorecer las bandas negras reducidas en vídeo y una lectura más cómoda en vertical.
- Precios desde 1.999 euros, un rango que presiona a Apple antes de su desembarco. Con versiones de hasta 2.599 euros, Samsung cubre todo el espectro premium y deja poco margen para un rival que, según filtraciones, llegará a finales de año.
- El mercado español, donde Samsung acumula el 93% de los plegables vendidos, servirá de laboratorio. La fidelidad de la base instalada y la anticipación del iPhone determinarán si esta ofensiva logra consolidar el liderazgo de los coreanos.
A diferencia del Fold8 Ultra, que conserva el formato alto pensado para la productividad, el nuevo Galaxy Z Fold8 se encoge a 201 gramos y 4,5 mm de grosor desplegado para ser más manejable. Samsung sacrifica el uso multitarea a pantalla partida por una experiencia más envolvente al ver series o jugar.
La firma coreana asegura que la bisagra Flex Titanium reduce la visibilidad del pliegue, un punto históricamente débil de los plegables. La pantalla externa de 5,5 pulgadas y la interna de 7,6 pulgadas, ambas con brillo de 3.000 nits y 120 Hz adaptativo, montan además un tratamiento de baja reflectancia.
Bajo el capó late el Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy, con hasta 16 GB de RAM y 1 TB de almacenamiento. La batería sube a 4.800 mAh un aumento de 400 mAh frente a la generación anterior. Sin embargo, la carga rápida se estanca en 45W y no incorpora la nueva tecnología de silicio-carbono que ya usan los fabricantes chinos. Samsung se mantiene así en un conservador punto medio entre autonomía y velocidad de recarga.
En fotografía, el modelo prescinde del teleobjetivo —reservado para la variante Ultra— y monta dos sensores traseros de 50 MP con angular y gran angular. Las dos cámaras frontales se mantienen en 10 MP. La verdadera baza es la posibilidad de usar la cámara trasera para selfies aprovechando la pantalla externa como visor.
Samsung no está rediseñando solo un teléfono: está poniendo una barrera defensiva antes de que Apple salte a la arena de los plegables.
Análisis: el foso defensivo de Samsung ante la ofensiva de Apple
Con un 93% de cuota en el segmento de plegables en España, según declaraciones de David Alonso, vicepresidente de Samsung España, la marca parte con una base de usuarios fieles que ya han integrado este formato en su día a día. La llegada del iPhone plegable —cuya presentación se espera para el cuarto trimestre de 2026— amenaza con fragmentar ese dominio, especialmente entre los consumidores que valoran el ecosistema de Apple.
El riesgo de Samsung es que su apuesta por el formato pasaporte diluya la versatilidad productiva que siempre ha sido su seña de identidad. El Fold8 renuncia al telefoto y a un tamaño que facilita la edición de documentos o la multitarea real. Si Apple opta por mantener un diseño alto y añade un lápiz óptico, podría robar a los profesionales que hoy ven en el Fold una herramienta de trabajo.
En paralelo, la decisión de lanzar el Fold8 y el Fold8 Ultra de forma simultánea revela una estrategia de segmentación que busca cubrir todos los flancos. La clave estará en si el consumidor medio percibe el formato pasaporte como una evolución natural o como una renuncia a la identidad de los Galaxy Fold. Mientras tanto, Samsung apura los meses que le quedan de hegemonía indiscutida antes de que el teléfono que todos esperan ponga a prueba su capacidad de resistencia.
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