Durante los largos meses en los que la creatividad contable de su Gobierno ha estado en los titulares y en los tribunales, el canciller alemán Olaf Scholz daba a entender, con su sereno silencio, que contaba con un plan, alguna hoja de ruta que le permitiría salir finalmente airoso. En su comparecencia ante el pleno del Bundestag tras la sentencia del Tribunal Constitucional , que ha tumbado sus presupuestos generales de 2023 y vuelto del revés el proyecto para 2024, Scholz ha sido incapaz, sin embargo, de articular una respuesta. En lugar de un discurso político, se ha limitado a exponer las numerosas dificultades por las que Alemania ha atravesado en las últimas crisis , que no son diferentes a… Ver Más
