Sombras en el estreno del Real Madrid en la Champions

Existe una idea que ha acompañado muchas etapas de la historia del Real Madrid: ganar está por encima de casi todo. El camino importa menos cuando al final aparecen los tres puntos, las eliminatorias o los títulos. Ante el Inter volvió a ocurrir algo parecido. El equipo de José Mourinho comenzó la Champions con una victoria por 2-1, pero el resultado dejó bastante mejor sabor que buena parte de lo visto sobre el césped.

Courtois volvió a ejercer de salvador. El Inter encontró demasiadas facilidades para llegar al área madridista y obligó al belga a intervenir en varias ocasiones, mientras el conjunto italiano pagó carísima su falta de contundencia. El propio Mourinho terminó reconociendo que no le gustó un partido tan descontrolado y que su equipo necesitó una actuación extraordinaria de su guardameta para mantener la ventaja.

A ello se sumaron dos regalos que allanaron considerablemente el camino. El primero llegó en una mala salida del Inter que terminó con Brahim recuperando cerca del área y Mbappé haciendo el 1-0. Nueve minutos después, Josep Martínez cometió un error todavía más evidente: intentó controlar una cesión, Valverde le robó el balón y marcó prácticamente a puerta vacía. Dos errores, dos goles y un Madrid con una ventaja que no reflejaba completamente lo que estaba ocurriendo.

Eso tampoco significa que el conjunto blanco no generase peligro. Mbappé, Bellingham y Brahim tuvieron ocasiones suficientes para sentenciar y Josep Martínez compensó parcialmente su error con varias intervenciones de mérito. Pero ahí aparece precisamente otra de las sombras: el Madrid pudo matar el partido y no lo hizo, perdió el control y permitió que el gol de Carlos Augusto en el minuto 76 convirtiese el tramo final en un ejercicio de resistencia.

El problema es que el Bernabéu empieza a mostrar menos paciencia con determinadas actitudes y rendimientos. Vinicius volvió a comprobarlo cuando fue sustituido. Desde algunos sectores aparecieron silbidos hacia el brasileño, dentro de una noche en la que también hubo momentos de desaprobación hacia Mbappé. Mourinho salió después en defensa de Vini, aunque incluso él reconoció que el brasileño todavía no está a su mejor nivel.

La relación entre Vinicius y una parte del madridismo arrastra desgaste. La larga negociación de su contrato, el interés procedente de Arabia Saudí durante los últimos años y, sobre todo, un rendimiento irregular respecto a su mejor versión han erosionado parte del crédito que parecía ilimitado después de sus grandes noches europeas. Eso sí, hay una realidad que conviene dejar clara: el brasileño renovó el pasado agosto hasta 2032. El debate ya no está en si se marcha mañana, sino en si puede volver a convencer plenamente a una grada que ha empezado a exigirle bastante más.

¿Y para cuándo Diomande?

Otro nombre empieza a generar preguntas. Yan Diomande llegó este verano en una operación cifrada alrededor de los 125 millones de euros fijos más variables, convirtiéndose en el fichaje más caro de la historia del Real Madrid. Un mes después, su protagonismo sigue siendo mínimo: ha participado en cinco encuentros oficiales, siempre como suplente, y acumula únicamente 94 minutos, sin goles ni asistencias. Contra el Inter entró en el minuto 79 y volvió a disponer de poco más de diez minutos.

Tiene 19 años y sería absurdo exigirle que justificase semejante inversión en unas semanas, pero también resulta inevitable preguntarse cuándo comenzará a tener verdadero peso. Puede necesitar adaptación, Mourinho puede estar llevándolo con cautela y la competencia en ataque es enorme, pero 125 millones convierten cualquier periodo de espera en objeto de escrutinio. Hasta ahora no ha sido titular ni una sola vez y apenas ha podido enseñar las cualidades que llevaron al Madrid a realizar la mayor inversión de su historia por un futbolista.

El Real Madrid tiene los tres primeros puntos y eso, en Champions, nunca es un detalle menor. Pero el 2-1 tampoco debería esconder todo lo demás. Courtois volvió a ser demasiado necesario, el equipo concedió más de lo recomendable, el Bernabéu empezó a señalar a algunas de sus estrellas y su fichaje récord continúa esperando una oportunidad real. La Champions comenzó con victoria, sí, pero también con suficientes sombras como para no dejarse engañar por el marcador. @mundiario