Soriano ha hecho su trabajo: ahora le toca a Hidalgo

Hay mercados que terminan dejando dudas y otros que prácticamente obligan a mirar hacia el banquillo. Fernando Soriano ha construido un Deportivo con argumentos más que suficientes para competir en Primera División y, con las llegadas de José María Giménez y Marc Casadó pendientes únicamente de su anuncio oficial, resulta complicado pedir mucho más a la dirección deportiva. Ahora la responsabilidad cambia de manos: Antonio Hidalgo tiene que hacer jugar a todo lo que le han puesto delante.

El trabajo de Soriano merece ponerse en valor porque no se ha limitado a aumentar el número de efectivos. El Dépor llegó al verano con necesidades evidentes y ha ido elevando el nivel prácticamente línea por línea. Leo Román reforzó la portería; Bright Ede llegó para aumentar el potencial defensivo; Lorenzo Amatucci y Jonathan Asp Jensen añadieron talento al centro del campo; Angeliño regresó para ofrecer una solución de enorme nivel en el lateral y arriba aterrizaron nombres como Pierre-Emerick Aubameyang y Adama Traoré. A ellos se sumarán Giménez y Casadó para completar un mercado difícil de imaginar cuando comenzó el verano.

Lo relevante tampoco es únicamente el nombre de los futbolistas, sino el perfil. Aubameyang sigue teniendo gol, Adama aporta una capacidad de desequilibrio poco habitual, Angeliño conoce la máxima exigencia europea, Giménez acumula más de una década en el Atlético y Casadó llega directamente desde la plantilla del Barcelona. El Deportivo es un recién ascendido, pero su plantilla ha dejado de parecer la de un equipo que simplemente intenta sobrevivir con lo que tenía en Segunda.

Y ahí aparece la primera cuestión que conviene dejar clara: nadie debería exigir Europa a este Deportivo. Sería desproporcionado convertir un gran mercado en una obligación completamente alejada de la realidad de un club que acaba de regresar a Primera ocho años después. El primer objetivo continúa siendo la permanencia y cualquier discurso diferente antes de que avance la competición sería precipitado.

Pero una cosa es mantener los pies en el suelo y otra renunciar a la ambición. Con esta plantilla, salvarse sufriendo hasta las últimas jornadas o terminar decimoquinto sabría a poco. No porque el Deportivo tenga obligación de pelear con los grandes, sino porque Soriano ha conseguido entregar al cuerpo técnico muchas más herramientas de las que suelen tener los recién ascendidos. Este equipo debería aspirar a mirar durante buena parte de la temporada hacia arriba antes que estar permanentemente pendiente de lo que ocurre en los puestos de descenso.

La pelota está en el tejado de Hidalgo

Ahí empieza el verdadero examen de Antonio Hidalgo. El técnico fue renovado hasta 2028 antes del comienzo de la temporada y cuenta con la confianza absoluta de una dirección deportiva que justificó esa decisión por su rendimiento, crecimiento y evolución. Ahora tiene una plantilla mucho más profunda y competitiva, con alternativas para cambiar sistemas, perfiles y planes de partido. La excusa de la falta de efectivos empieza a tener muy poco recorrido.

Hidalgo tiene delanteros, extremos, diferentes perfiles en el centro del campo, laterales de recorrido y, con Giménez, el central veterano que todavía faltaba. Incluso una lesión importante como la de Noé Carrillo ha terminado provocando la llegada de Marc Casadó, cuando Soriano había dado prácticamente por cerrada la medular. La dirección deportiva no solo ha cubierto los agujeros que presentaba el equipo, sino que ha reaccionado cuando fueron apareciendo nuevas necesidades durante la pretemporada.

 

 

No todo ha sido perfecto. La operación salida es probablemente el apartado más mejorable del mercado. Charlie Patiño encontró finalmente acomodo en el Bochum mediante una cesión con opción de compra, mientras durante el verano también abandonaron el club jugadores como Bouldini, Petxarroman, Luis Chacón o Diego Gómez. Sin embargo, el último día de mercado todavía mantiene situaciones por resolver: José Ángel, Dani Barcia y Eric Puerto no entran en los planes de Hidalgo, mientras Arnau Comas también puede salir tras aparecer el interés del Anderlecht. Llegar a las últimas horas con tantos casos abiertos impide hablar de un mercado perfecto.

Pero ese lunar no cambia la valoración general. Fernando Soriano ha hecho prácticamente todo lo que se podía pedir para preparar el regreso a Primera. Ha retenido talento, ha incorporado experiencia, ha encontrado oportunidades difíciles de imaginar para un recién ascendido y ha terminado el verano elevando todavía más el listón con Giménez y Casadó. El objetivo sigue siendo mantenerse, porque olvidar de dónde viene el Deportivo sería un error. Pero mantenerse no significa conformarse. Este Dépor tiene plantilla para vivir lejos del sufrimiento y, si Hidalgo consigue convertir todos estos nombres en un equipo, también tiene algo que hace mucho tiempo no podía decirse en A Coruña: licencia para soñar. @mundiario