La estrella del fútbol mundial Kylian Mbappé se encuentra en el centro de una severa controversia geopolítica y comercial en China que amenaza con desestabilizar sus acuerdos publicitarios y el impacto de su marca personal en el continente asiático. La polémica se desencadenó tras la difusión de una entrevista en la que el delantero del Real Madrid admitía entre risas utilizar con sus amigos un montaje fotográfico que superponía su rostro al del histórico líder Mao Zedong, a quien el futbolista definió como un «dictador chino». Las declaraciones provocaron una reacción inmediata por parte de las autoridades y de la opinión pública del gigante asiático.
La respuesta de las marcas corporativas no se hizo esperar ante lo que han calificado como una flagrante violación de las líneas rojas nacionales. Gigantes comerciales como la firma de bebidas Dongpeng, la láctea Mengniu y la marca de quesos Milkground anunciaron la rescisión inmediata de todos los contratos de patrocinio con el internacional francés. A su vez, la plataforma digital Xiaohongshu —conocida como RedNote— procedió al bloqueo de la cuenta del jugador por infringir las normas comunitarias, congelando el acceso a sus más de 1,1 millones de seguidores en la red social.
El alcance del conflicto ha trascendido el ámbito puramente individual para salpicar directamente al Real Madrid y a la patronal de LaLiga. La televisión estatal china Cctv tomó la drástica decisión de suspender temporalmente las retransmisiones de la competición española y de los encuentros del club blanco. Esta medida pone en riesgo millonarios ingresos por derechos de imagen y comercialización de merchandising en un mercado estratégico donde la elástica del atacante figuraba como la más vendida entre los aficionados locales.
Desde el ámbito gubernamental, el portavoz de la cancillería china, Guo Jiakun, respaldó la indignación popular asegurando que cualquier manifestación que hiera los sentimientos del pueblo genera un rechazo unánime. El rechazo se viralizó con rapidez en plataformas como Weibo, acumlando cientos de millones de interacciones que exigían acciones legales contra el futbolista y un boicot estricto a los productos asociados a su imagen publicitaria.
Ante la magnitud de la crisis institucional, la patronal presidida por Javier Tebas emitió un tirón de orejas público al jugador para frenar el impacto económico en la distribución de derechos internacionales de los clubes españoles.
Disculpas oficiales en tres idiomas para sofocar el boicot comercial
Consciente de la gravedad de la situación y del impacto negativo sobre sus intereses económicos y los de su entidad, Kylian Mbappé emitió este martes un comunicado oficial redactado en chino, francés e inglés para ofrecer sus más sinceras disculpas. En la nota, firmada desde París, el internacional galo reconoció que sus palabras fueron completamente desafortunadas y admitió no haber calibrado la sensibilidad histórica y cultural que rodea a la figura del denominado «Gran Timonel» de la revolución china.
“Durante una entrevista reciente, reaccioné a una imagen mía en la que aparecía representado. Mi comentario fue desafortunado y ahora comprendo que ha herido a muchas personas en China y entre la comunidad china de todo el mundo”, manifestó el jugador madridista en su escrito. El delantero buscó dejar clara su admiración hacia el país asiático reiterando que nunca existió la intención de faltar al respeto a sus costumbres e historia.
“Pido disculpas a todas las personas a las que mis palabras hayan ofendido. No era en absoluto mi intención. Siento un profundo respeto por el pueblo chino y su historia, y estoy sinceramente arrepentido”, concluyó el futbolista, intentando desactivar la campaña de cancelación que ha promovido el borrado de sus contenidos en plataformas tan populares como Dongqiudi.
El departamento comercial del Real Madrid sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos, puesto que el club gestiona un porcentaje decisivo de los derechos de imagen del jugador. La entidad confía en que la rectificación pública permita restituir la normalidad en las emisiones televisivas y mitigue el perjuicio económico en el mercado asiático antes de los próximos compromisos oficiales.
El episodio supone un duro aviso para las grandes estrellas del deporte mundial sobre el impacto global de sus declaraciones fuera de los terrenos de juego, en un entorno hiperconectado donde la diplomacia corporativa resulta fundamental para preservar la reputación comercial. @mundiario
