El Newcastle firmó una victoria de enorme mérito en territorio londinense tras derrotar por 0-2 a un Tottenham que sigue sin encontrar la regularidad deseada en el arranque de la Premier League. El conjunto visitante supo aguantar la embestida inicial de los Spurs para terminar asestando dos zarpazos definitivos en la segunda mitad.
El choque arrancó con una intensidad altísima y un aviso tempranero de Anthony Elanga apenas al minuto de juego, en una vaselina que se paseó por el área chica sin que ningún compañero acertara a empujarla. Pese a ese susto inicial, los locales no tardaron en asentarse sobre el terreno de juego para adueñarse por completo del balón.
A partir de esa acción, los pupilos de Roberto De Zerbi tomaron el control del ritmo e impusieron una circulación fluida en la parcela ofensiva. Mathys Tel probó fortuna a los quince minutos con un derechazo ajustado desde fuera del área que obligó al guardameta Lukas Hornicek a realizar una estirada providencial para evitar el primer tanto de la tarde.
El monólogo del equipo de Londres continuó ganando terreno por medio de Pedro Porro, quien protagonizó una gran maniobra individual recortando en el área pequeña antes de que la zaga rival tapase su remate. Poco después, el propio carrilero español volvió a rozar el gol con una potente volea que se marchó ligeramente por encima del travesaño.
La presión sofocante de los Spurs rozó el premio antes del paso por los vestuarios a través del balón parado. Micky van de Ven conectó un certero cabezazo a quemarropa tras un saque de esquina, pero se topó nuevamente con los reflejos de Hornicek, que sostuvo milagrosamente el marcador en blanco para enviar el partido al descanso sin novedades.
Golpe de efectividad de las Urracas para sentenciar en Londres
Tras la reanudación, el guion sufrió un vuelco táctico radical cuando el Newcastle tiró de contundencia en su primera transición elaborada. Nico González trazó un espectacular envío de 60 metros a la espalda de la zaga local, permitiendo que Amar Dedić asistiera de cabeza a Anthony Elanga para que este anotase el 0-1 con un gran remate de mediavuelta.
El mazazo descolocó por completo las ideas del cuadro londinense y allanó el camino para que las Urracas ampliaran su ventaja en la siguiente acción de peligro. Nick Woltemade se impuso por alto a la salida de un córner bocado desde el flanco derecho y peinó el esférico para que Yoane Wissa, con una rápida pirueta en el área chica, firmase el 0-2.
Con los dos goles encajados en un abrir y cerrar de ojos, el Tottenham perdió la energía que había exhibido durante la primera hora de juego y terminó entregándose al rigor defensivo del rival. Los cambios desde el banquillo tampoco aportaron la claridad necesaria para inquietar el marco defendido por Hornicek en el tramo final.
¿Millones tirados a la basura?
El Tottenham ha protagonizado un mercado de fichajes francamente impresionante, realizando un desembolso astronómico de poco más de 354 millones de euros para incorporar a 16 nuevos futbolistas. Esta faraónica reconstrucción responde a una necesidad imperiosa: borrar del mapa la terrorífica campaña anterior, en la que los Spurs bordearon el desastre y estuvieron a punto de certificar un dramático descenso de categoría.
Sin embargo, el impacto del talonario no se está traduciendo de forma inmediata sobre el terreno de juego. Pese al ilusionante esfuerzo económico por atar a figuras estelares de la talla de Sandro Tonali o Savinho, la escuadra dirigida por Roberto De Zerbi sigue lejos de ofrecer garantías colectivas. Al menos por ahora, el conjunto londinense transmite sensaciones de fragilidad e inconsistencia, sembrando dudas sobre si estará a la altura de las exigencias que demanda un escenario tan voraz como la Premier League.
El doloroso tropiezo frente al Newcastle por 0-2 no hace más que encender las alarmas en un proyecto que necesita ajustar piezas a contrarreloj. La falta de fluidez en el juego y los desajustes defensivos han dejado al descubierto que acumular talento no equivale a construir un equipo competitivo, avivando el debate entre una afición que exige respuestas inmediatas tras una inversión de semejante magnitud.
Queda por ver si esta multimillonaria apuesta terminará convertida al final del curso en un desolador despilfarro de recursos tirados a la basura o si, por el contrario, madurará hasta convertirse en una inversión rentable. El tiempo dictará si De Zerbi logra engranar la maquinaria a tiempo para devolver al Tottenham al lugar de privilegio que, por historia y presupuesto, le corresponde en el fútbol inglés. @mundiario
