La relación entre EE UU y Brasil ha encontrado una vía para intentar salir del deterioro de los últimos meses. El presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, mantuvieron este viernes una conversación telefónica de una hora y veinte minutos que, según la Presidencia brasileña, transcurrió en un tono “amistoso y cordial”.
La duración de la llamada resulta significativa por el contexto. Ambos Gobiernos mantienen abiertas importantes discrepancias comerciales, diplomáticas y sobre seguridad, después de que Washington elevase los aranceles aplicados a productos brasileños y endureciese sus medidas contra Brasilia. Pero el contacto también deja como señal que Trump y Lula han decidido mantener abierto el diálogo, pese a que las diferencias continúan siendo profundas.
El principal asunto de la conversación fue la disputa comercial. Lula trasladó a Trump su rechazo a los argumentos utilizados por Washington para justificar las medidas arancelarias. Según la versión difundida por el Gobierno brasileño, el presidente sostuvo que las acusaciones relacionadas con la deforestación, los acuerdos comerciales preferenciales, la propiedad intelectual, el sistema de pagos Pix, el etanol, la lucha contra la corrupción y las importaciones vinculadas al trabajo forzoso son “infundadas”.
Brasil considera que los nuevos gravámenes perjudican tanto a su economía como a los intereses estadounidenses y defiende que la negociación sigue siendo la vía adecuada para resolver el conflicto. “Seguir en la mesa de negociación es la mejor opción para los dos países”, trasladó Lula, según Brasilia.
Trump, por su parte, habría coincidido en la necesidad de preservar unas relaciones comerciales sólidas y propuso que los equipos de ambos países vuelvan a reunirse “lo más brevemente posible”. Ese acuerdo no supone el levantamiento de los aranceles, pero sí abre una ventana para intentar renegociar unas medidas que han elevado considerablemente la tensión entre las dos mayores economías de América Latina y Estados Unidos.
Una relación deteriorada por los aranceles y Bolsonaro
El acercamiento llega después de varios meses de creciente fricción. Trump recibió en la Casa Blanca al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y principal adversario político de Lula en las elecciones brasileñas de octubre. El encuentro alimentó la percepción en Brasilia de que la Administración estadounidense, a través de su relación especialmente próxima con el entorno del antiguo presidente brasileño, estaría maniobrando para castigar al líder del Partido de los Trabajadores (PT).
La disputa comercial añadió después una nueva dimensión al enfrentamiento. Washington justificó sus medidas mediante argumentos relacionados con las prácticas comerciales brasileñas, el comercio digital, el etanol estadounidense, la propiedad intelectual y determinadas actuaciones de la Justicia brasileña respecto a empresas tecnológicas estadounidenses y al propio Bolsonaro.
Brasilia ha rechazado esa interpretación y ha denunciado que los aranceles introducen elementos políticos en una relación económica que hasta ahora había mantenido importantes vínculos. Lula ha respondido reforzando su discurso sobre la soberanía brasileña, pero sin cerrar la puerta a la negociación con Washington.
Cooperación contra el crimen organizado
La conversación también permitió abordar otro de los puntos de fricción en la lucha contra el crimen organizado. Washington ha endurecido su posición frente a organizaciones criminales brasileñas como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, mientras Brasil sostiene que estos grupos representan una amenaza criminal extremadamente grave, pero no deben ser equiparados automáticamente con organizaciones terroristas.
Lula defendió ante Trump que Brasil dispone de instrumentos propios para combatir estas estructuras sin necesidad de modificar su clasificación jurídica. El presidente brasileño explicó la estrategia de su Gobierno para atacar financieramente a las organizaciones criminales, así como los planes para ampliar el sistema penitenciario de máxima seguridad y reforzar la cooperación policial internacional en la Amazonia.
Trump, según Brasilia, se mostró dispuesto a reforzar la cooperación bilateral y a movilizar a funcionarios estadounidenses de alto nivel para dar continuidad a los acuerdos alcanzados. El objetivo compartido es combatir el crimen transnacional, aunque ambos Gobiernos mantienen diferencias sobre el tratamiento jurídico y político que debe darse a las organizaciones criminales.
Ucrania y Oriente Próximo entran en la conversación
La llamada no se limitó a la agenda bilateral. Trump y Lula también intercambiaron impresiones sobre los principales conflictos internacionales. La guerra entre Rusia y Ucrania ocupó parte de la conversación, con coincidencia en la necesidad de buscar una solución negociada. Lula volvió a defender la vía diplomática y expresó su preocupación por la parálisis del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
También abordaron la situación en Oriente Próximo, otro de los grandes focos de inestabilidad internacional. Brasil intenta mantener en estos conflictos una posición que reivindica su tradición diplomática y su apuesta por las negociaciones multilaterales, mientras la Administración Trump mantiene una política exterior mucho más marcada por la presión bilateral.
Un elemento llamativo de la conversación es que, según el comunicado brasileño, las elecciones presidenciales de octubre no fueron mencionadas. El silencio resulta relevante porque Lula busca la reelección y la política brasileña ha entrado ya en una fase decisiva. Flávio Bolsonaro aparece como uno de los principales representantes del campo conservador y la relación entre Washington y el bolsonarismo constituye uno de los factores que complican el vínculo entre Trump y Lula.
El presidente brasileño, sin embargo, ha optado por separar formalmente la relación institucional con Estados Unidos de la batalla electoral interna. La llamada evidencia así una doble estrategia de Lula: endurecer su defensa de los intereses brasileños frente a Washington y, al mismo tiempo, preservar un canal directo con Trump. @mundiario

